Por Adriana Cárdenas 

Hace poco nos topamos con una interesante publicación en la que el Psicólogo español, Tomas Navarro, autor del libro Fortaleza Emocional, expone por qué preocuparnos no solo está mal sino es una manera errónea de pensar, tan contagiosa que más de uno caemos en ella. Entonces, ¿qué significa pensar correctamente y cómo hacerlo puede ayudarnos a pasar a la acción?

Empecemos definiendo qué significa pensar y qué tipos de pensamientos existen:

Pensar es la capacidad de tomar decisiones y anticiparnos al futuro a partir de un análisis sobrio de la situación. Navarro explica 5 tipos de pensamiento:

⇒ Reactivo: respondemos sin pensar ante las situaciones que se nos presentan, provocando en la mayoría de los casos altercados y dificultad para remediar una acción que se ha realizado sin pensar.

⇒ Cíclico: se piensa mucho pero el pensamiento generado no es productivo. Se centra en las preocupaciones, lo que impide canalizar toda esa energía de manera positiva. Mientras se preocupan como dice Navarro, no se ocupan. En otras palabras, no se pasa a la acción. Podemos relacionar este pensamiento con frases como “qué pasa si hago aquello… no, mejor no lo hago, qué pasa si lo hago y entonces…”

⇒ Parcial: realiza análisis incompletos, se salta a conclusiones basándose en detalles superficiales. Bajo este marco, se llega incluso a subvalorar sus propias capacidades, lo que lleva a su vez a la inseguridad en la puesta en acción de sus objetivos.

⇒ Precipitado: a diferencia del pensamiento parcial, la persona que ‘piensa’ precipitadamente sobrevalora sus propias capacidades, piensa que puede sacar conclusiones a penas analizando por encima la situación. Con frecuencia justifica errores, atribuyendo la culpa a otras personas, perdiendo así oportunidades de crecimiento.

⇒ Analítico: este es el pensamiento ideal pues analiza adecuadamente cualquier situación, aprende de la experiencia a través de la reflexión y aceptando su responsabilidad en cada situación. Se toma su tiempo para analizar cada pieza de una manera lógica y organizada, siempre buscando encontrar una respuesta.

 

CLAVES PARA PENSAR ADECUADAMENTE

No creer que tenemos la verdad absoluta – es importante prestar atención a las señales de nuestro entorno, ya que este puede darnos las claves que necesitamos.

Piensa diferente – comienza pensando flexiblemente, ten en cuenta nuevas opciones, nuevas alternativas de hacer las cosas.

Busca relaciones causales y consecuentes – cuando analizas que podría ocurrir a partir de lo que haces, ya tienes mucho ganado, te conviertes en una persona empática que tiene en cuenta las implicaciones de sus actos en la vida de otros, y a su vez está pendiente de las causas que originaron ciertos resultados (por qué ha ocurrido lo que ha ocurrido).

Busca alternativas – sal de tu zona de confort, no siempre hacer lo fácil o sencillo es lo mejor. La alternativa complicada o que a largo plazo no queremos valorar, puede ser la respuesta al problema o proyecto que tanto buscas realizar.

Analiza constantemente – hazlo parte de tu vida, de tu día a día, empieza por ser más cauteloso con lo que pasa a tu alrededor, analiza lo que haces, pregúntate por qué lo haces y cuáles son los resultados que obtienes cuando tomas ciertas decisiones.

Pensar puede ser una tarea muy agotadora, o todo lo contrario. Todo depende de la manera en que decidas redigirir tus pensamientos y las acciones que surjan de ellos.

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