Todos tenemos una profesión, actividad u ocupación que nos viene como anillo al dedo, en la cual somos extremadamente buenos, y a través de la cual podemos llegar a sentirnos felices, pletóricos, y con la sensación de que estamos contribuyendo en algo al mundo, a nuestro entorno o por lo menos a nuestro crecimiento personal como individuos.

Pero no es lo más normal, sin embargo, encontrar esas personas que tienen muy claro para qué valen y que cuentan abiertamente que su trabajo les hace felices, que viven de su pasión, que les fascina. ¿Cómo se consigue que tu trabajo sea tu pasión? ¿Cómo descubrir en qué somos realmente buenos? ¿No estamos la mayoría de nosotros simplemente para recibir nuestra nómina a final de mes y disfrutar los fines de semana de eso que sí que nos motiva? Si no eres una de estas personas, sigue leyendo ¿qué tienes que perder?

Probablemente la respuesta para la mayoría es: sí. Para empezar, no tenemos ni idea de cómo convertir nuestra afición en algo que nos dé de comer y luego no nos damos cuenta de que realmente es en esa afición donde solemos poner de manifiesto esas habilidades especiales y talentos que tenemos de forma innata. A veces, lo bueno es que uno sí sabe que tiene cualidades para un cierto tipo de cosas, pero nunca pensó que se podía ganar la vida con ello, o que, en realidad, lo que tenía que hacer era buscar el trabajo adecuado donde poder aplicarlas.

Si definitivamente estás pensando que tu trabajo no te satisface del todo, que ya está bien de vivir agobiado, que esto hay que cambiarlo, ¡bingo! Ya has dado el paso más importante: tomar la decisión de que no puedes pasarte 8, 9 o 12 horas al día en un oficio que dejó de ser el sitio en el que desearías pasar el resto de tus años. Sin embargo, hay que hacer un inciso: todos los trabajos nos enseñan algo, nos aportan conocimientos y experiencia. Todos son parte de nuestro aprendizaje. No estamos donde estamos “porque sí”, hay que pasar por muchas fases de desarrollo y evolución, a veces por lugares que nada tendrán que ver con lo que terminaremos haciendo. Tarde  temprano encontrarás la forma de trazar la línea que los una a todos de forma retrospectiva, y entonces lo entenderás y estarás listo para dar el salto al mejor trabajo del mundo.

No es complicado descubrir tu profesión ideal. Requiere solamente ganas de hacer un poco de introspección personal, tener un cuaderno de notas siempre cerca mientras vas leyendo el libro y ser capaz de poner en marcha aquellos cambios que te parezcan necesarios para ello. Se requiere honestidad con uno mismo para conocerse y descubrirse, aceptar que hay cosas que tenemos aun por explorar y explotar, y que tarde o temprano, o nos dedicamos a lo que nos gusta y satisface, o acabaremos quemados, agobiados o fastidiados.

Algo que puede parecer tan complicado a priori como encontrar la actividad de tu día a día, que a todos los niveles va a hacerte sentir completamente feliz y que va a ser aquella que defina la forma práctica de lo que más te gusta hacer; encontrar tu trabajo perfecto pasa por algo tan sencillo como realizar cinco pasos. Cinco niveles ordenados de más global a muy específico ¿Preparado?

  1. Define tu misión global o propósito en la vida.
    ¿Te has preguntado alguna vez qué es lo que realmente has venido a hacer en este mundo? Si no lo has pensado nunca, éste es un buen momento para ello. La clave del éxito es ésa: tu verdadera pasión (no te asustes pensando en cómo vas a cambiar ahora, en si sabrás hacerlo o en si podrás vivir de ello). Responde: ¿Cuál es tu pasión? ¿Qué te vuelve loco? ¿Qué te gusta hacer tanto que te olvidas hasta de comer cuando estás en ello? Piensa también en esto: Si tuvieras todo el dinero del mundo, ¿qué harías? ¿cómo sería tu día ideal si no tuvieras la obligación de levantarte cuando sonara el despertador? Deja pasar la euforia de “estaría todo el día en la cama o viendo la tele; en serio, ¿qué harías si no necesitaras trabajar por dinero? ¿Cómo ocuparías tus días? Si eres capaz de responder a estas preguntas, aunque solo sea de forma más o menos general, estás abriendo el camino adecuado en tu mente para encontrar el modo de conseguirlo. Es más, yo no avanzaría en la lectura hasta no haber dado con una respuesta que te satisfaga mínimamente.

Si no estás convencido de la necesidad de encontrar tu misión, un propósito global que te guíe en el día a día, piensa en esto, ¿qué clase de vida terminarías viviendo? Creo que te la puedo resumir en una palabra: dependencia. Tu vida dependerá completamente de las decisiones de los demás, sus objetivos y sus propósitos. ¿Por qué? Porque si no existe un propósito mayor que guíe tus acciones, otros te pondrán a trabajar para ellos.

Te he convencido, vale ¿Cómo encuentras tu misión de vida?

a. Primero, haz una lista de todo lo que consideras una pasión, algo que te gusta especialmente, algo que te gustaría, si pudieras, fuera la actividad que te permitiera vivir de ella. Simplemente son aquellas pequeñas cosas con las que disfrutas, sea lo que sea. No importa lo nimio que pueda resultarte.

b. Coge una hoja y escribe en la cabecera: ¿Cuál es mi propósito de vida? Y empieza a escribir sin parar todas y cada una de las respuestas (pensamientos) que te vengan a la cabeza. No te estreses, poco a poco empezarán a florecer las respuestas más profundas. Sea cual sea el resultado no te desanimes si no hay una respuesta que te haya satisfecho, basta con tener unas indicaciones.

Tienes una misión en la vida. Encontrarla es poner en claro cuál es tu pasión, y el propósito que da sentido a todos los objetivos que puedas querer alcanzar.

  1. Descubrir tus talentos y habilidades.
    Todos tenemos ciertos talentos y ciertas habilidades especiales que aplicadas en la actividad correcta nos hacen sobresalir. Nuestro propósito de vida está fuertemente apoyado en esos talentos. Solo cuando conoces cuál es tu mayor cualidad puedes apoyarte en ella y usarla como base de tu trabajo. ¿Cómo identificar cuáles son los cuatro o cinco puntos fuertes que te caracterizan?

a. Puedes utilizar listas de talentos, leer sus definiciones y buscar en ti, en tu carácter, en tu personalidad, cómo se aplica ese talento. Se trata de dar a cada talento un valor adecuado según creas que está presente en ti. Para ello puntúa del 1 (poco desarrollado) al 5 (muy desarrollado) el grado de presencia de ese talento en ti.

b. El siguiente paso es mirar a ver cuántos has puntuado con 4 ó 5 puntos. Y repasa la lista de puntos fuertes, ¿te convence? ¿Crees que falta algo o que realmente alguno de ellos no debería estar tan alto? Vuelve a mirar.

c. Si quieres, puedes hacer algo más: pedirle a la gente que te conoce que te evalúe de forma anónima. Luego compáralo con tu lista. ¿Coinciden? ¿Te sorprende el resultado? ¿Tienes talentos ocultos que todos ven y tú no has marcado? O por el contrario, ¿crees que tienes un talento que nadie ve?

d. Ahora, revisa mentalmente todas tus obligaciones para comprobar si, en tu trabajo actual, hay alguna área en la cual pudieras encontrar la forma, o hacer algún cambio, para que las tareas que tengas que hacer estén acorde a aquello que hacer mejor. En ese caso ¡Enhorabuena! Si no, quizás te des cuenta de que tus talentos no están siendo utilizados al máximo.

Descubre tus talentos y revisa si están siendo puestos en práctica. 

  1. Catalogar y encontrarlas profesiones afines a esos talentos.
    Todos en el fondo, sabemos de forma inconsciente cuál es nuestra profesión ideal, y que solo hace falta arrojar un poco de luz sobre ella y sacarla de nuestra mente inconsciente para que esa revelación tenga lugar. A estas alturas ya tendrás ganas de pasar a aspectos más concretos, aquellos que puedan ponerte en marcha para descubrir tu trabajo ideal. Un talento sin una aplicación práctica no deja de ser un concepto demasiado genérico para permitir producir resultados en tu vida. ¿Cómo vas a transformar tus fortalezas en una actividad real?

a. Empieza explorando todas las posibles aplicaciones de tus talentos en la vida real, ¿cuántos trabajos o profesiones puedes encontrar que tengas esa habilidad como núcleo central de la actividad? Es obvio que no vamos a sentirte igual de bien en todas las profesiones relacionadas que encuentres, ya que eso depende de muchos otros factores. Tu cometido es hacer una lista de todas aquellas actividades en las cuales tus habilidades tienen cabida. No dejes de apuntar nada por extravagante que parezca, aun no estás eligiendo nada sino buscando posibilidades. Si para un talento en concreto no sabes en qué trabajos podría ser puesto en práctica, intenta describir la actividad más parecida.

b. Subraya aquellas profesiones que se repiten en más de un talento, ya que te dará más pistas a seguir.

c. Escribe de nuevo las ocupaciones que te han salido en las cuales tus puntos fuertes son parte esencial y cuenta para cada una de ellas el número de talentos que podrías poner en práctica si ejercieras ese trabajo. A partir de aquí, reduce la lista de profesiones posibles a un máximo de 4.

d. Pero no todos los trabajos van a estar acorde a tu personalidad. No solo entran en juego componentes prácticos, sino que además hay una parte de componentes subjetivos, personales y de afinidad que harán que te decantes por una u otra profesión: son tus valores.

e. Descubre cuáles son tus valores principales, tus principios. Para ello puedes usar una lista de valores, puntuando del 1 (poco importante) al 3 (muy importante).

f. Revisa cuáles has valorado con una mayor puntuación, ¿estás de acuerdo con el resultado?

g. Si es así, vuelve a analizar la lista de profesiones y encuentra una o dos como mucho que encajen lo máximo posible con tus valores y en las cuales apliques el mayor número de tus talentos. ¿Has llegado por fin a la conclusión que tanto estabas buscando? ¿Cuál es tu profesión ideal? Revisa de nuevo los pasos anteriores, te estás acercando al descubrimiento del mejor trabajo del mundo. Tranquilo, ¿aun no lo tienes?, faltan los dos últimos pasos.

Una vez que tengas claro las profesiones en que se aplican tus talentos, comprueba si respetan tus valores. Solo una actividad por norma general cumplirá con creces todos los requisitos para convertirse en tu profesión ideal.

  1. Desmenuzar las profesiones y buscar el canal ideal para expresarnos.
    Sea cual sea la profesión ideal que te haya salido, es necesario darle otra vuelta de tuerca más. Una sola profesión tiene mil posibles aplicaciones. Todo el potencial que tenemos tiene que poder expresarse a través del canal que mejor nos permita hacer lo que queremos de la forma que queremos. ¿Cómo hacemos en estos momentos para elegir el más adecuado? Simplemente has de tener en cuenta otros factores de tu personalidad que aun no hemos considerado: intereses culturales, habilidades, destrezas manuales, preferencia por un entorno laboral. El objetivo es que llegues a encontrar uno o dos canales de expresión principales para todo tu potencial, aquellos que más se adecuan a absolutamente todo lo que sabes y te gusta hacer.

a. Encuentra qué canales existen para la profesión que has encontrado en el paso anterior. No rechaces a priori nada, así que haz la lista de todo aquello que se te ocurra como forma de poner en práctica tu profesión ideal.

b. ¿Qué otras características y requisitos le pides a un trabajo? (Paradójicamente, ésta es la lista que hacemos todos como primer punto cuando buscamos trabajo ¡imagínate la de pasos que nos saltamos!). Esta serie de requisitos son los que te van a ayudar a descartar muchos de los canales de expresión que has encontrado.

c. Reduce la lista y quédate con solo uno de ellos, ¿con qué opción, en este momento, vas a sentirte más cómodo y feliz? Hay dos maneras importantes de hacerte consciente y averiguar qué encaja mejor contigo: primero, escúchate para comprender cómo reaccionas y te sientes ante la idea de verte trabajando ahí, y segundo, solicita retroalimentación de otras personas respecto a cómo te ven. Para ello puedes usar la ventana de Johari.

De todos los posibles canales de expresión que tu profesión ideal pueda tomar, escoge aquellos que están acordes con el máximo de requisitos que le pides a un trabajo y que estén en consonancia con el máximo de actitudes y características de tu personalidad.

  1. Encontrar tu profesión ideal.
    Nuestra brújula interna siempre está pegando gritos diciendo que vayamos en tal o cual dirección, que allí es donde tenemos que estar, y que haciendo esto o aquello seremos felices, estaremos más contentos y nos sentiremos mejor. Hayas o no sabido escuchar a tu voz interior, si has llegado a la misma conclusión a través de todos los pasos que has hecho hasta ahora, estás perfectamente preparado para empezar a ejecutar los cambios necesarios para llegar a vivir de tu trabajo ideal. Lo que no hay que tener a partir de ahora es prisa, pero tampoco te pares.

Aquí empieza la parte real, la que te tiene que poner en marcha para que en caso de que hayas decidido perseguir tu trabajo perfecto puedas empezar a recorrer el camino que te llevará hasta él. Empezar algo es el primer paso para terminarlo, y la mejor forma de empezar a hacer cambios es ejecutar hoy mismo alguna pequeña tarea, dar algún pequeño paso, completar alguna pequeña acción. Para crear un plan de acción simplemente establece tus objetivos por escrito, planifica y divide las tareas que has de ejecutar poniéndolas fecha para poder hacer un seguimiento de tu avance. Para ello solo debes estar preparado para salir de tu zona de confort.

¿Qué pasa si aun te cuesta ponerte en marcha con las primeras tareas de tu plan de acción? La solución es la misma, divide la tarea en microtareas, aun más sencillas, más fáciles y más rápidas de ejecutar.

Te será fácil alcanzarlo si de verdad estás mentalizado de que quieres hacer un cambio laboral más acorde a lo que eres y lo que has descubierto sobre ti.

Analiza los obstáculos existentes y elimínalos, escribe tus objetivos, crea un plan de acción y enfócate en él.

Además este último punto realimenta el primero. No podía ser de otra forma. Cuando uno empieza a trabajar en la búsqueda de respuestas para cada uno de estos niveles, el proceso es imparable, porque cuando uno descubre cosas de sí mismo, se da cuenta de que puede usarlas y encuentra la forma de hacerlo, el mundo le recompensa por ello. Qué bonito suena ¿verdad?

El mejor trabajo del mundo está esperándote en algún lugar no muy lejano respecto de donde estás ahora. Ahora es el momento de decidir, ¿qué vas a hacer cuando termines el libro de David Topí y tengas que volver a tu trabajo o actividad?

Hoy puede ser el primer día del cambio hacia el trabajo ideal a través del cual realices tu misión en la vida. ¿Crees que puedes ponerte en marcha para dar el primero de los pasos que necesitarás para llegar allí?

Si confías en tus recursos, habilidades y talentos, en tu propósito y pasión, y en definitiva, en ti mismo, estoy seguro de que encontrarás el mejor trabajo del mundo.

biblioterapeuta.wordpress.com