Por Pamela Maercovich

Psicóloga UC, Coach Magister en Ciencias Coaching Psicólogico, U. de Sydney. Especialista en Psicología Positiva y ACT (terapia de mindfulness). Coach alimentación consciente (mindful eating).

La alimentación es un hábito de la vida cotidiana, experimentado por la mayoría de las personas de un modo diferente. Para algunos puede ser una fuente positiva de gratificación y placer, para otros la experimentación de ansiedad, restricción o culpabilidad (muchas veces asociada a problemas de peso). Puede generar resultados como por ejemplo un mayor nivel de vitalidad, bienestar y salud o el desarrollo de enfermedades por la ejercitación de hábitos poco saludables de vida, tales como la diabetes, hipertensión, problemas cardiacos, obesidad mórbida, anorexia o bulimia, entre otros.

Independiente de cual sea el estado psicológico desde el cual comamos y cual sea su resultado en nuestro bienestar y salud, lo cierto es que cada vez que ingerimos un alimento estamos en un ejercicio de toma de decisión. Decido comer aquello que considero “rico” porque estimula mi paladar; decido comer lo que considero “bueno” para mi salud y bienestar; decido comer aquello que no daña a otros seres vivos, etc. O simplemente no decido y genero un acto automático en mi alimentación, sin conciencia de que ingiero y que resultado esto me genera posteriormente… Cuantos elementos una persona pueda integrar en la toma de decisión respecto de qué comer, depende de su nivel de atención y grado de conciencia sobre el tema.

El estar más atentos y ser más concientes de la toma de decisión de qué elegimos comer y cómo nos alimentamos, puede ayudarnos a tener una relación positiva con los alimentos, a permitirnos decidir mejor que nos ayuda a sentirnos bien en el largo plazo, a promover la salud, bienestar, autocuidado, prevenir enfermedades, aumentar la vitalidad, regular el propio peso y posiblemente mejorar con ello el autoestima de nuestra imagen corporal, por ende a elegir qué y cuanto comer para vernos y sentirnos bien.

Este proceso de toma de decisión refleja un proceso psicológico de auto-regulación, la capacidad de manejar los impulsos (ej. gula) y estados emocionales que nos llevan a comer menos saludablemente (ansiedad, tristeza, aburrimiento, etc) para optar por comprometernos con nuestros valores asociados a este tema, por ejemplo el ser más saludables y sentirnos vitales para poder jugar en la plaza con nuestros hijos, ver crecer a nuestros nietos, tener una vida más activa, etc.

Para mejorar el nivel de autoregulación en la alimentación de un modo saludable, podemos practicar lo que el monje budista Tich Nhat Hanh, plantea en su libro “Saborear: Alimentación Conciente, Vida Conciente” el dirigir la atención plena o mindfulness al proceso de alimentación. Según el autor para estar plenamente atento o “mindful” sobre algo, tenemos que aprender a estar completamente en el presente por un instante y mirar profundamente a aquello. Cuando comemos y nuestra mente esta conciente de cada mordida, saboreando el sabor y la nutrición que el alimento nos da, estamos ya practicando mindfulness.

La práctica de mindfulness juega un rol fundamental en el proceso de autorregulación, numerosos estudios demuestran su impacto positivo en la reducción de los niveles de ansiedad y la regulación emocional. Cuando no estamos atentos tendemos a comer por motivos emocionales, al tener tristeza buscamos el afecto y contención que necesitamos en la comida, al estar ansiosos el llenarnos y distraer nuestra atención o por ejemplo al sentirnos solos comemos para llenar el vacio de compañia y cariño que necesitamos. Así tendemos a tragar de modo automático, comiendo más de lo que necesitamos sin reconocer la sensación de satisfacción que nuestro cuerpo nos emite o ingerimos alimentos poco nutritivos que generan una sensación de malestar a largo plazo.

Dentro de nosotros mismos poseemos la sabiduría para reconocer aquello que nos nutre y nos hace bien. Muchas veces nos vamos desconectando de esa sabiduría debido al sobreconsumo de alimentos nocivos para nuestra salud. Al prestar atención plena en el cómo nos sentimos cuando comemos uno u otro alimento (tanto en el corto como en el largo plazo) podemos escuchar la sabiduría intrínseca de nuestro organismo indicándonos cuales son los alimentos y cantidades más beneficiosos para nosotros.

Por ende, no es tan sólo importante el autoregularse, sino que también este equilibrio sea logrado de un modo conciente y positivo. La psicología positiva, ciencia que investiga a nivel psicólogico el bienestar y felicidad habla del concepto de saborear, como aquello que nos permite apreciar lo positivo, no sólo de la alimentación, sino que también de la vida. Aquellas buenas experiencias que tenemos cada día y se quedan ocultas por el filtro de una mente negativa. Aplicado a la alimentación, trata del poder reaprender a disfrutar el sabor de aquello que comemos de un modo conciente y disfrutar con ello el proceso de nutrirnos realmente.

Te invito a realizar una práctica, no te restringas en tu alimentación, comienza por tan sólo prestar atención a cuales son las emociones que te llevan a perder tu capacidad de regular tu alimentación, a las sensaciones de tus sentidos cuando te alimentas, a que olores capta tu sentido del olfato y que sabores degustas en tu paladar, observa las sensaciones de tu cuerpo al estar satisfecho y cuál es el impacto en tu sensación de bienestar físico y energético con cada alimento que consumes. Elige aquellos que según tu autoexploración sientes que te hacen bien y más disfrutas, supliendo los negativos (reemplazando por ejemplo los chocolates altamente refinados por dátiles naturales). Por último, aprende a prepararte comidas que contribuyan a tu salud y bienestar a largo plazo y te permitan además saborear con gusto lo que comes.

A propósito de este artículo, hay un curso intensivo de Alimentación Consciente (mindful eating) & Raw Food (cocina crudivegana)
El objetivo es ejercitar la atención plena en la alimentación y aprender recetas sabrosas y naturales, permite alimentarnos más saludablemente y nutrir nuestro cuerpo y nuestra mente.
El curso tiene 4 módulos. Aprende a hacer: yogurt & leches vegetales y batidos verdes detox,  postres crudiveganos (tartas, galletas y trufas), brotes y quesos vegetales.
Las Instructoras son  la autora de este artículo, Pamela Maercovich y Katherine León (Psicóloga, Master en Psicología Social, U. Borgoña (Francia).

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