Por Patricia Bustos Roa
Kinesióloga / Instructora de Feldenkrais

El conocimiento de nuestro cuerpo es la clave para hacernos agentes activos de nuestra salud. La toma de conciencia en movimiento del Método Feldenkrais® es el recurso que utilizaremos para obtener conocimientos acerca de las diferentes partes del cuerpo, su  organización y su relación con el medio ambiente.

Se trata de afinar el sentido kinestésico a través de la propiocepción con la finalidad de ampliar nuestras posibilidades de movimiento, conocer nuestros hábitos y eliminar restricciones que nos causan dolor y nos limitan. A partir de este conocimiento y de la atención focalizada podremos lograr mayor eficiencia en nuestras acciones. La experiencia consciente del cuerpo en movimiento nos permite poner atención a nuestras sensaciones, pensamientos y sentimientos: somos en el cuerpo.

Para aprender sobre nuestro cuerpo y su organización el recurso que utilizaremos son las clases de Auto Conciencia a Través del Movimiento ATM®, las que consisten en actividades cuyo objetivo es aprender a sentir mejor el cuerpo-en-movimiento y vivenciar la sensación del movimiento orgánico. Es esta una sensación intima de vivencia corporal. Se trata aquí de incrementar la conciencia de las sensaciones permitiendo al sistema nervioso experimentar y desarrollar movimientos que nacen de la liberación de contracciones y movimientos parasitarios (estos últimos son movimientos que hemos aprendido –a veces por imitación- para compensar otras dolencias o desorganizaciones posturales). Es fundamental entender que no se trata aquí de desarrollar fuerza muscular, sino que, más bien al contrario, reducimos el esfuerzo y la velocidad para permitir que el sistema nervioso se reencuentre con una organización postural orgánica en que haya una natural interacción entre un esqueleto bien alineado y unos músculos flexibles y móviles, optimizando la relación con la fuerza de gravedad y la función de movilidad

Conocer nuestro cuerpo, tanto en sus relaciones internas  como externas, nos permite hacernos responsables de nuestra salud: darnos cuenta, por ejemplo, acerca de qué alivia o agrava nuestro malestar. Habitualmente acudimos al médico como quien lleva el auto al mecánico; “llevamos” nuestro cuerpo para que el médico lo examine, nos encarga una batería de exámenes y esperamos que, luego de analizarlos, nos alivie con medicamentos que la mayoría de las veces tratan el síntoma sin atender la causa subyacente. Se trata, entonces, de ajustarnos a un modelo estándar sin considerar las particularidades y el todo.

El enfoque somático de la Anatomía Vivencial, desde el Método Feldenkrais, nos propone conocernos como un todo a partir de la conciencia de nuestros movimientos y en relación con el pensar, sentir y actuar, y esto es parte de un aprendizaje que nos conduce a explorar nuevos comportamientos, a adquirir habilidades fruto de nuestra curiosidad por aprender de nosotros mismos y desarrollar así nuestro potencial humano

Moshe Feldenkrais dijo: “El movimiento es vida; mejora la calidad del movimiento y mejorarás la calidad de tu vida”.  En efecto, todo lo que hacemos requiere del movimiento y esta es la principal ocupación de nuestro sistema nervioso; así, la experiencia de descubrir nuevas habilidades es la base del desarrollo de nuestro cerebro, adquirir entonces  mayor conciencia del movimiento nos permite refinar el sentido kinestésico.

Cuando se aprende a través de la experiencia es posible integrar lo aprendido. La Anatomía Vivencial nos permite conocernos a través de la conciencia del movimiento, conocemos nuestra organización, nuestras relaciones internas, aprendemos como hacemos lo que hacemos y a partir de este conocimiento podemos explorar nuevas posibilidades de ampliar nuestro repertorio motriz, recuperar la curiosidad vital y con ello hacernos sujetos activos de nuestra salud.