Por Alexander Neaman

Los actos y pensamientos que realicemos, dentro del paradigma del otorgamiento mutuo, retornarán a nosotros afectándonos positivamente. Y ya no será necesario ir por la vida a la defensiva, cuidándonos de los demás como lo hacemos actualmente, sino que sabremos y sentiremos que existen millones de personas preocupadas por nuestro bienestar.

¿Han observado cómo el peso de algo macizo y denso, quebraja todo? Bueno, eso mismo se está experimentando en las sociedades, en general, y en las vidas de las personas, en particular, porque el individualismo, entendido como egoísmo, ha caído sobre nosotros imponiéndose, separando, fracturando y resquebrajando todo en miles de pedazos. Y cuando deseamos unir lo que hemos dividido, nos damos cuenta que nos cuesta mucho enlazar lo roto para llegar a acuerdos y encuentros, en fin, a un abrazo de hermandad y a un “te quiero”. La razón de esta dificultad es que estas asociaciones las realizamos fundamentalmente con el propósito de conseguir un beneficio personal mayor, porque calculamos -consciente o inconscientemente- todos los actos que realizamos. Así, las alianzas que efectuamos las hacemos, obviamente, dentro de esa lógica y no porque en verdad sintamos la necesidad de unirnos a los demás o porque hayamos comprendido, por ejemplo, que conectándonos alcanzaremos la tan anhelada felicidad tras la cual hemos corrido toda nuestra existencia.

La separación que hemos propiciado por nuestro egoísmo, causante de todos nuestros males, nos debe servir de aprendizaje y experiencia para discernir que continuando en esa misma senda, sólo reproduciremos más y más sufrimientos y desequilibrios. Por eso es tiempo de comprender que cada uno fue creado como una valiosa pieza de un rompecabezas, donde ningún elemento sobra. Debemos entender que al desear conectarnos revelaremos la potencia de amor que subyace en la especie humana, porque al unirnos damos la posibilidad de que la ley del otorgamiento, esa que nos hace preocuparnos por el bienestar por los demás, trabaje entre nosotros, para hacernos constantemente plenos. Por eso es necesario educarnos dentro del paradigma del otorgamiento mutuo, para construir un entorno integral que genere seres humanos que comprendan que todos dependemos de todos para ser felices.

Dentro de esta nueva realidad que construyamos, los actos y pensamientos que realicemos retornarán a cada uno afectándonos positivamente, y ya no será necesario ir por la vida a la defensiva, cuidándonos de los demás como lo hacemos actualmente, sino que sabremos y sentiremos que existen millones de personas preocupadas por nuestro bienestar. Y todo el desequilibrio provocado hasta ahora por nuestro individualismo extremo, que evidenciamos a modos de conflictos sociales, económicos, guerras, desastres naturales, etc., se compondrá, porque cada uno de nosotros trabajará en la dirección correcta: cuidando, protegiendo y amando a los demás.

Sólo se necesita que tú des cabida a esta forma de concebir el mundo, para que este nuevo entorno comience poco a poco a ser construido. Por eso te pregunto: ¿En qué sociedad quieres vivir para ser verdaderamente pleno?

Alexander Neaman
unidos@todosjuntos.cl – www.todosjuntos.cl