Por Fundación Pindal

Resulta paradójico cómo la tecnología y sus avances pueden llegar a transformarse en obstáculos para la acción médica, en vez de ser instrumentos potenciadores que faciliten el trabajo de los terapeutas. Esto le sucedió al equipo de médicos sintergéticos que atendían pacientes en Etiopía, África; ya que trabajaban en lugares de difícil acceso y marcados por un nivel de extrema pobreza.

La urgencia y necesidad de tratamiento para sus habitantes se tornó en un desafío para los profesionales, quienes se dieron cuenta de lo complejo que resultaba llevar los instrumentos médicos a esos lugares, en ese momento adquirieron la consciencia de que el terapeuta no puede depender de los objetos ni crear necesidades para realizar la actividad médica. También asimilaron la idea de que cada persona tiene un potencial terapéutico que se puede liberar y explotar.

El Dr. Claudio Méndez, pionero de la Medicina Sintergética en Chile nos cuenta al respecto: “Hay que darse cuenta que estás tú, y tú eres todo… tú eres el producto de una herencia de millones y millones de años de evolución, entonces desde esa concepción es que surge Manos, entendiéndola como la posibilidad de dejar herramientas para la autogestión en salud”. Manos se puede denominar como una tecnología de consciencia creada para llegar a lugares donde no existen las condiciones óptimas para el tratamiento de pacientes, donde además los recursos escasean y se deben maximizar los esfuerzos. Dentro de este reconocimiento es que surgen las manos como respuesta más inmediata y la herramienta más efectiva para la acción terapéutica.

El Dr. Claudio nos señala que incluso no se requiere el tener manos, ya que eso sería atraparse nuevamente en un aspecto instrumental. El uso de las manos en un nivel físico, es una primera etapa del trabajo, que luego se va profundizando en una técnica de consciencia, donde cada persona puede operar desde su mente, siendo posteriormente un trabajo que se realiza, cada vez más, desde la consciencia de las personas.

La acción terapéutica en el lugar correcto

No todos sentimos el llamado o podemos ser terapeutas, sin embargo, las enseñanzas de la Medicina Sintergética nos dicen que toda persona tiene el potencial para ser autogestionante de su propio bienestar.

Cuando nos sentimos bien, cuando nuestro cuerpo físico, mental y emocional está en un mejor estado, inconscientemente se es un terapeuta, aunque no se realice ninguna acción médica formal. Esto se comprende por el principio de interacción energética humana, ya que una persona que está alineada, centrada o armonizada tiene una inmediata radiación terapéutica en su entorno.

A veces confundimos al terapeuta con aquel que tiene una consulta donde las personas enfermas van a buscar ayuda o mejoría, pero no nos damos cuenta que un buen terapeuta puede ser solamente una persona a la cual su propio nivel evolutivo le permite transmitir serenidad, tolerancia y cordialidad, que son los elementos que posibilitan la expansión en el ser humano.

Podemos decir que cada persona tiene una misión o un sentido único y especial para su existencia en este mundo, y con seguridad no todos los seres humanos están llamados o sienten la necesidad de ser terapeutas. Lo que las enseñanzas del Programa de Formación en Manos nos propone es que cada quien escuche su llamado, encuentre su lugar y actividad en la sociedad y desde ahí, inmerso en su contexto, genere las acciones terapéuticas para que se propague el bienestar en su ambiente.

Muchas de las personas que toman la Formación en Manos logra un gran aprendizaje al conocerse a sí mismos, independientemente de la inquietud o el objetivo fundamental por el cual toma el curso. Así, el Dr. Méndez señala: “No es necesario que todos quienes vayan a asistir a Manos tengan que desarrollarse como terapeutas de otras personas en el sentido típico de una consulta, porque en un sentido mucho más profundo, todos podemos ser terapeutas”.

 

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Todos podemos, todos crecemos

¿Qué personas pueden ser parte de la Formación en Manos? Ante esta interrogante el profesional de la Medicina Sintergética sostiene: “Todo tipo de persona puede realizar el curso,  aunque no tenga educación básica. El desafío ahí es para el docente, porque tiene que comprender que no todos los que asisten poseen el mismo nivel de conocimiento. Han formado parte desde connotados profesionales universitarios hasta personas sin mayores estudios formales, por lo que como docente se debe que tener la consciencia y capacidad de hablar sobre los temas más profundos de la manera más sencilla, y traspasar así una metodología compleja a un lenguaje entendible por todos”.

Dentro de los conocimientos que se adquieren en este curso está el funcionamiento del cuerpo físico, de cuerpo emocional y del cuerpo mental  de la persona, llegando también a desarrollar el concepto de los cuerpos sutiles, que comúnmente se les llama alma o espíritu. Sin embargo, estos conocimientos teóricos están formulados de tal manera para que se operativicen, no para que se queden como una estructura fija en el plano de las ideas, son contenidos para la acción, fundamentalmente un “trabajo de acción”.

El Dr. Claudio Méndez comenta sobre su experiencia durante la realización de los Programas de Formación en Manos, donde le llama la atención la inagotable capacidad de asombro en el ser humano. Ese “click” que se produce cuando una persona se da cuenta de todo el potencial bloqueado o deprimido que hay en su ser, y de cómo la ignorancia lo lleva hacia el caos, ya sea como una enfermedad física, emocional o generando relaciones destructivas del entorno familiar o social.

La gran tarea, según el Dr. Claudio, está en encontrar quiénes realmente somos, y desde ese estado de consciencia ser mucho más responsables de nuestras vidas, para así ejercer el poder de co-crear lo que pensamos debe ser este planeta. Manos es una herramienta terapéutica que pretende estar al alcance de todos, desarrollando en su esencia el principio dela autogestión en salud, también es un conocimiento que se hereda a las nuevas generaciones, para que ellos mismos puedan mantener su bienestar y que no dependan de un terapeuta externo.

Finalmente, el Dr. Claudio Méndez, nos entrega una reflexión para que cada quien avance en su camino: “El ser humano debiese tomar consciencia de la infinita capacidad de sanar que hay en uno mismo. Esto requiere un cierto grado de conocimiento y, sobre todo, de consciencia, para revertir una fuerza que desde la ignorancia lleva hacia la destrucción; y que desde el conocimiento puede ir a la construcción de una nueva consciencia de salud. Es importante que cada persona se atreva a seguir lo que siente su corazón. Si el intelecto siente que en algún punto puede haber algo de valor… que se haga, que no se detenga la acción en justificaciones, para que el ser humano tenga el valor hacer lo que tenga más sentido para él y de seguir lo que siente”.

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