Facilita el descanso general y completo de los órganos vitales. 
Podemos señalar como descanso fisiológico al descanso aportado por el ayuno. Todo el cuerpo humano, es decir sus millones y millones de células no gastan energía en la digestión y asimilación de los nutrientes ingeridos, y esa energía que ahorran la invierten en el proceso de limpieza, regeneración y autocuración. 

¿Y cómo se cura el organismo humano con el ayuno? Su capacidad de curación es una manifestación de la capacidad curativa de la Naturaleza en la que vivimos. La curación no es debido a unos medicamentos, ni a los médicos, no viene de fuera sino surge de dentro. La curación es un proceso que podemos despertar en nosotros observando y manteniendo en la vida normal los llamados Factores de Salud: alimentación sana, ejercicio, movimiento, trabajo creativo, respiración profunda y tranquila, contacto con la naturaleza, expresión psicoemocional, relaciones humanas auténticas y cooperativas (no competitivas)…etc. Cuando eliminamos las barreras que ponemos a la curación ésta ocurre por sí misma.

Detiene la ingesta de alimentos que se descomponen en el intestino e intoxican al cuerpo. 
El aparato digestivo se va limpiando con el ayuno. la ausencia de comida durante el ayuno facilita la desaparición de alimentos descompuestos en el intestino. Cuando los alimentos no se descomponen en el conducto digestivo no intoxican al organismo y el cuerpo se va sanando. 

Vacía el tubo digestivo y se deshace de las bacterias de putrefacción.
Cuando el conducto digestivo se llena de restos de alimentos que sufren fermentación y putrefacción, aparecen una gran cantidad de bacterias, muchas de ellas perjudiciales para el organismo. El ayuno limpia al tubo digestivo de los restos alimenticios y también de los gérmenes posibles que pueden perjudicar al aparato digestivo y a todo el organismo. Al desaparecer la fermentación y la putrefacción desaparecen las bacterias que se alimentan de los alimentos descompuestos. 

Las bacterias, habitualmente, son unos organismos oportunistas que se alimentan de la descomposición y muerte celular. Si eliminamos la fermentación y putrefacción intestinal, se quedarán sin comida y desaparecerán. El ayuno evita cualquier infección bacteriana en el intestino. Al eliminar los restos de nutrientes mal digeridos y fermentados, deja sin “alimento” a millones de bacterias que podrían perjudicar al organismo. 

Da a los órganos de eliminación una oportunidad para ponerse al día en su trabajo. Favorece la eliminación y desintoxica al organismo.
La sobrecarga del organismo ocasionada por muchos años de una alimentación y una forma de vida insanas, dificulta la correcta eliminación de sustancias tóxicas. El organismo se va saturando poco a poco de sustancias de desecho ya que los órganos de eliminación se ven sobresaturados y no cumplen adecuadamente su función. Además, cuando nos mantenemos en un estado continuo de estrés llegamos al agotamiento orgánico, los órganos de eliminación no pueden cumplir su labor por falta de energía y las toxinas se van acumulando en su interior, dando lugar a una profunda intoxicación.

Con el ayuno, al estar la energía del cuerpo centrada no en la vida exterior, sino en la limpieza y autorregulación interior, el cuerpo se pone al día en la eliminación de desechos y tóxicos y se produce una gran desintoxicación ya que los órganos de eliminación tienen toda la energía a su disposición. Esto abre las vías hacia la curación. 

Reestablece la bioquímica y la fisiología normal y sana.
Mediante el ayuno el organismo restablece la bioquímica y fisiología que le lleva hacia un proceso dinámico de curación. La salud no es una situación rígida y estable, sino, más bien, un proceso dinámico y lábil, un equilibrio que se renueva constantemente.

La renovación del cuerpo se ve ampliamente favorecida por el ayuno. El organismo instala el cartel de “cerrado por reparaciones” y pone en marcha todos los mecanismos de autorrecuperación y mejoramiento. 

Favorece la desintegración y absorción de pus y flemas, derrames, depósitos, tejidos «enfermos,» y tumoraciones. 
mediante el proceso de ayuno el cuerpo elimina todo lo que no sea vital para su correcto funcionamiento. Produce verdaderamente una autodigestión o autolisis de todas aquellas sustancias perjudiciales que se almacenan y reproducen en su interior.

El cuerpo sacrifica lo menos vivo y mantiene con mucho mimo lo órganos más vitales. Se produce una lisis o destrucción de los tejidos malsanos: tejidos con pus, flemas, fístulas, abscesos, tumores, debido a que no son vitales y necesarios. 

Rejuvenece las células, tejidos y órganos del cuerpo.
Con el descanso, y no olvidemos que el ayuno es una forma de descanso, descanso fisiológico, el cuerpo se recupera y se cura a sí mismo.

Durante el ayuno las células, los tejidos y los órganos viven un verdadero rejuvenecimiento. Rejuvenecimiento que incluso se traslada a un rejuvenecimiento exterior y la persona da la imagen de ser más joven. 

Permite la conservación y recanalización de la energía vital.
El descanso fisiológico favorecido por el ayuno, facilita la recuperación de la energía y la recanalización de la misma a través del “cuerpo energético”. El cuerpo energético es el sistema de energías del cuerpo que mantiene los átomos, las moléculas, las células, los tejidos y los órganos del cuerpo unidos y en buena y fluida comunicación. Este cuerpo energético tiene sus centros y canales de energía propios, los orientales los conocen muy bien con la denominación de chakras y meridianos.

Una de las causas que obstaculizan la libre circulación de la energía por el cuerpo son los bloqueos y barreras musculares originadas por tensiones emocionales y psicológicas. Durante el ayuno el cuerpo elimina estas barreras. De hecho una de las características propias del ayuno es que disminuye o prácticamente elimina las tensiones musculares. De esa manera la energía fluye sin trabas y la persona recupera su energía vital, la energía que mantiene la vida. 

Incrementa la capacidad digestiva y de asimilación de nutrientes, tanto en el aparato digestivo como en cada una de las células del organismo. 
el descanso digestivo que ofrece el ayuno favorece la recuperación del aparato digestivo, tanto en su conducto como en las glándulas adyacentes: el hígado, el páncreas y el bazo. Estos órganos están encargados de transformar las corrientes nutritivas que le llegan desde el tubo digestivo, transformando las sustancias según las necesidades de todo el organismo. Al permitir este descanso se aumentará la capacidad digestiva y de asimilación de los nutrientes ingeridos. 

Cambia el estado mental favoreciendo una expansión de la consciencia. 
Todas las antiguas culturas de la humanidad, tanto de occidente como de oriente, han utilizado el ayuno como el mejor y el más sano de los métodos para la expansión de la consciencia. El ayuno es un tiempo para interiorizar, un momento para estar hacia dentro. Muchos de los grandes místicos de la humanidad eran partidarios y conocedores de los grandes beneficios del ayuno a nivel de la consciencia. 

Por el contrario, una comilona pesada, un banquete de boda regada con alcohol y licores (mal llamados bebidas espirituosas) embota la consciencia y da sueño, te lleva a la inconsciencia, al limbo. 

Mejoran la percepción por los sentidos.
Durante el ayuno hay una amplia renovación de los órganos de los sentidos. Muchos ayunantes señalan la mejoría de su capacidad de ver, escuchar, oler y gustar. El  ayuno despierta la sensibilidad, los sentidos, la percepción del mundo y favorece el despertar de la consciencia. 

Aumenta con el ayuno la capacidad de captar el gusto natural a los alimentos sanos. El sabor de las primeras frutas en la realimentación es difícil de olvidar.

Permite un descenso del peso.
El ayuno permite una pérdida de peso, lo que de por si es de gran ayuda en muchas enfermedades. El descenso de peso puede ser necesario y totalmente recomendable en enfermedades tan diferentes como son: la obesidad, diabetes, artrosis, artritis, hipertensión, problemas de la columna vertebral, trastornos cardiacos y respiratorios,…etc. 

Hemos visto de forma resumida las más importantes ventajas de hacer un ayuno, como principal herramienta para mantener y recuperar la salud. Y siempre recomendamos el control y los consejos de un médico especialista.

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