Por  Alexander Barranca

El Dr. Joe Diespenza como investigador, exploró la ciencia que hay detrás de las ‘remisiones espontáneas’, como la gente puede curarse a si misma, de distintas enfermedades desde crónicas hasta terminales. Actualmente lleva a cabo una investigación con diversos científicos para registrar los efectos de la meditación durante sus talleres. En su reciente libro ‘El Placebo eres Tú, el Dr. Dizpenza abarca muchas experiencias, estudios y avances científicos, que acreditan sus investigaciones.

La anatomía de nuestro cuerpo en lugar de permanecer estática va cambiando de un instante a otro. A cada segundo el cerebro está modificándose debido a la creación y la destrucción de conexiones neuronales. Joe nos enseña que podemos dirigir este proceso con nuestra intención al ponernos al volante, un papel muy poderoso, en lugar de desempeñar el papel pasivo del pasajero.

El descubrimiento de que la cantidad de conexiones de un haz neuronal puede doblarse a través de una estimulación repetida revolucionó el mundo de la biología en la década de los 90. Y le valió a su descubridor, el neuropsiquiatra Eric Kandel, el Premio Nobel. Kandel también descubrió que si no usamos las conexiones neuronales, estas se empiezan a reducir en solo tres semanas. De modo que podemos moldear nuestro cerebro mediante las señales que enviamos por las redes neuronales.

En la misma década que Kandel y otros expertos efectuaban mediciones de la neuroplasticidad del cerebro, otros científicos descubrían que hay muy pocos genes que sean estáticos. La mayoría (de un 75 a un 85 por ciento como promedio) son activados y desactivados por las señales del entorno, entre las que se cuentan los pensamientos, las creencias y las emociones que cultivamos en nuestro cerebro.

Al cambiar tu estado interior, cambias tu realidad exterior. Joe explica de maravilla la cadena de acontecimientos que se inicia con las intenciones, originadas en el lóbulo frontal de tu cerebro, y que luego se traducen como neuropéptidos, los mensajeros químicos que envían señales por el cuerpo activando o desactivando los mecanismos genéticos. Algunas de estas sustancias químicas como la oxitocina, la «hormona del afecto» estimulada por medio del contacto físico, se vinculan a sentimientos de amor y confianza. A base de práctica puedes aprender a ajustar rápidamente tus puntos de referencia para las hormonas del estrés y las hormonas curativas.

 

LA ACTITUD LO ES TODO

En la actualidad muchos estudios demuestran que nuestra actitud afecta a nuestra salud, incluyendo la esperanza de vida. Por ejemplo, la Clínica Mayo publicó en el 2002 un estudio de un seguimiento realizado a 447 sujetos a lo largo de más de treinta años, revelando que las personas optimistas estaban más sanas física y mentalmente.9 Optimista significa literalmente «mejor», lo cual sugiere que aquellas personas del estudio se fijaban en el mejor aspecto del futuro. Es decir, tenían menos problemas con las actividades diarias como resultado de su buena salud física o de su estado emocional: experimentaban menos dolor, tenían más energía, gozaban más de las actividades sociales, y se sentían más contentas, tranquilas y serenas la mayor parte del tiempo.

No hay que tener miedo de la pobreza ni del destierro, ni de la cárcel, ni de la muerte. De lo que hay que tener miedo es del propio miedo. —Epicteto

¿Y si creyéramos en nosotros mismos en lugar de en algo exterior? ¿Y si creyéramos que podemos cambiar algo de nuestro interior y adquirir el mismo estado del ser de alguien que toma un placebo? ¿Realmente necesitamos tomar una pastilla o recibir una inyección para cambiar nuestro estado del ser? ¿Se puede enseñar a la gente a obtener el mismo resultado al mostrarles cómo actúa el placebo?

JOE DISPENZA: EL PLACEBO ERES TÚ