Dependiendo de nuestra actitud, de nuestra disposición para enfrentar y manejar aconteceres adversos aprenderemos o sufriremos, una y otra vez. Los que aprenden se comportan como protagonistas, los otros solo son víctimas.

A las personas nos pasan cosas agradables y desagradables. Enfrentamos situaciones que podemos calificar de buenas o malas, eso es inevitable.  La vida es así, un camino, un recorrido donde encontramos a nuestro paso acontecimientos que a veces nos gustan y otros que nos afectan.

 

LA ACTITUD HACE LA DIFERENCIA PARA DISFRUTAR Y MEJORAR NUESTRA VIDA.

La vida puede ser un campo minado, pero también puede ser un jardín con múltiples flores. Por lo general puede ser ambas cosas. Depende de tu actitud y tu forma de asumir lo que te pasa. Las actitudes determinan la vida anímica de cada quien.

Las actitudes aplicadas al estudio del carácter, se entienden como una predisposición, casi estable, para sentir y actuar de una forma determinada. Se infieren de nuestras reacciones usuales.Aquellas personas con actitud de víctima están insatisfechas y a veces no lo saben.

Andan por la vida con una infelicidad flotante, inasible pero persistente, en el cuestionado, aunque siempre asumido con algo o completa resignación, laberinto de la cotidianidad.

 

LA VÍCTIMA

Quienes se asumen víctimas creen que cumplen con “algo” que a muchos les da por llamar deber, obligación o circunstancias de la vida. En su fuero interno se sienten infelices, se sienten impotentes y quisieran vivir una vida distinta, sin tanto agobio, pero están atados, sin saberlo, al pesimismo. La víctima no actúa para generar cambios. La víctima se queja porque le pasan cosas.

Percibe cualquier problema en cuanto a sus efectos, pero no se ocupa de buscar soluciones. Usualmente siente que alguien comete injusticias contra él/ella.

Por otro lado, la víctima se maneja desde el deber ser y no se siente competente para generar cambios. Suele ser conformista. Evalúa el acontecer a través de la lupa del pesimismo.

 

LA PROTAGONISTA

Hoy puedes ser el protagonista, hoy es un día donde puedes actuar en la película y vivir más desde el querer, mirando la vida con optimismo y alegría. No es que al protagonista no le pasen “cosas malas”, sí le pasan; la diferencia es cómo se comporta ante esas “cosas malas”.

Alguien con una actitud de protagonista acepta el problema, sea o no su responsabilidad. Lo convierte en un desafío y supera los obstáculos. Se concentra en las cosas que sí puede hacer y sí puede cambiar. Y actúa en consecuencia.

El protagonista casi no se queja y si lo hace se apropia de su responsabilidad. Un protagonista, se involucra en lo que no funciona, en lo que no resultó como quería y busca la manera de solucionarlo.

No espera que otro haga, el protagonista hace. Se atreve a retarse. Actúa de acuerdo a lo que le da sentido y significado a su vida. Enfrenta los desafíos, con coraje.

Ser protagonista se trata de tener un mayor número de experiencias óptimas, poniendo en práctica las fortalezas personales. ¡Vamos! Hoy puedes buscar activamente que tu vida valga la pena, sin desperdiciar el tiempo ni el potencial. Una vida desde el querer ser.