Se sabe que es altísima la probabilidad de que los hijos de padres  alérgicos hereden esa condición  de sus progenitores.

Pues bien, un importante estudio realizado  por J Allergy Clin Immunol. y publicado en la revista Thorax   (Marta Scott et al. Thorax Octubre 2012) demostró que el Control Ambiental  en un entorno con esas características disminuía en un 50% la posibilidad de que un niño desarrollase asma y alergia a los ácaros del polvo doméstico.  Este efecto se mantenía hasta los 18 años, mismo tiempo al que habían sido sometidos al estudio.  También se demostró que ese exitoso resultado  no se evidenciaba en aquellos “niños controles”, que teniendo el mismo riesgo de ser  alérgicos, no se les aplicó las medidas de Control  Ambiental.

El éxito se logró gracias al uso de fundas anti alérgicas en almohadas, colchones y plumones, al rociamiento de  los elementos de la habitación (alfombras, muebles, juguetes, etc.)    con  sprays anti ácaros (sin compuestos volátiles) y al privilegiar  la lactancia materna durante el primer año de vida.
Fuente: thorax.bmj.com

Otro Estudio, esta vez danés,  (Sussane Halken et al Journal of Allergy and Clinical Inmunology vol 111 number 1), confirmó que el uso de cobertores anti ácaros en niños asmáticos con alergia a los ácaros del polvo, eran muy útiles para reducir significativamente el uso de corticoides inhalados.  La reducción de los corticoides fue de un 50% y se llevó a cabo bajo supervisión médica.  El estudio fue ciego y el grupo control (El grupo que uso cobertores sin la propiedad anti ácaro) no presentó esta mejoría.
Fuente:  jepsenhealthcare.quickonline.dk

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