Para comenzar hay que definir bien que son las emociones. Una emoción es un estado afectivo o una reacción subjetiva al ambiente y que se acompaña por diversos cambios orgánicos, que pueden ser fisiológicos o endocrinos (hormonas). Este estado afectivo es de origen innato y ocurre de acuerdo a la experiencia. Las emociones además se adaptan de acuerdo a lo que nos rodea y es un estado que aparece de manera inmediata en las personas de acuerdo a lo que provenga del exterior y puede generar miedo, alegría, frustración, etc. Las emociones varían de acuerdo a experciencias anteriores, aprendizaje y a situaciones concretas.

Las reacciones fisiológicas tras una emoción pueden ser innatas o adquiridas en el tiempo. Recordemos además que las emociones son procesos psicológicos que actúan frente a cualquier cosa que amenace nuestro equilibrio y actúan para restablecerlo de manera adaptativa. Sin embargo, se ha estudiado que las emociones en ciertas ocasiones pueden influir a contraer enfermedades dejando de ser adaptativas. La salud humana es un proceso complejo donde las personas de adaptan al entorno donde hay factores biológicos, psicológicos y sociales. Es decir, una persona para que esté sana, debe estarlo en su mente y cuerpo.

AFECCIONES A LA SALUD
De esta relación nació la psico (mente) neuro (sistema neuroendocrino) inmunología (sistema inmunológico) -PNI- que estudia como influyen algunos procesos psicológicos en nuestra salud. Un psicólogo muy importante que investigó esta relación, fue el doctor estadounidense, Robert Ader, quien estableció en la década del ’70 ciertas relaciones entre las emociones y la salud. Gracias a estas investigaciones se descubrió una relación entre las células del sistema nervioso y del inmunológico. Es decir existe una relación entre las emociones y cómo nos sentimos fisiológicamente y que estos dos sistemas no son totalmente independientes. Las emociones son muy importantes, es por eso que hay que conocerse para entender mejor el proceso de cómo funcionan y reaccionar adecuadamente a las distintas situaciones.

Las emociones afectan a nuestra salud, y pueden hacerlo de manera positiva o negativa. De ahí que surjan sentimientos como tristeza, alegría, enojo, etc. Pero estos sentimientos pueden terminar por generar conflictos importantes en nuestro cuerpo y podemos terminar padeciendo enfermedades como resfríos, cánceres y otro tipo de dolencias. Cabe señalar la diferencia entre emoción y sentimiento. Las emociones son un conjunto de reacciones ante impulsos químicos y neuronales y que forman un patrón distintivo, en cambio los sentimientos son la evaluación racional frente a esa emoción.

EMOCIONES POSITIVAS
Según los especialistas en el ámbito de las emociones existen dos tipos de emociones que se contraponen. Unas son las positivas y las otras las negativas. Dentro de las emociones positivas algunos ejemplos son la alegría, optimismo, etc y en las negativas, la ira, ansiedad entre otras y estas influyen en la salud. Se dice que las creencias positivas generan emociones positivas que son beneficiosas para enfrentar enfermedades, es decir que pueden ayudar a la recuperación.

Una persona con más esperanza puede resistir mejor la enfermedad, pero no a sanar completamente. Si una emoción positiva es beneficiosa puede entonces existir la posibilidad de que nos puedan ayudar más de lo que creemos. Algunos médicos creen que la risa y el buen humor son herramientas efectivas contra ciertas enfermedades y plantean que una persona con buen humor le imprime sentido a sus problemas. La risa genera una liberación física de las tensiones acumuladas, lo que lo hace estar más estable. El optimismo y la esperanza también ayuda a estar más sanos, pues las personas con estas características pueden resistir mejor situaciones penosas o problemas médicos, en cambio un pesimista no se preocupará mucho de su situación y le será más difícil mejorar.

EMOCIONES NEGATIVAS
Siguiendo con las emociones, ahora pasaremos a las negativas. Las creencias negativas, también se dice, pueden producir emociones negativas que afectan a las personas y que pueden generar enfermedades y debilitar el sistema inmunológico. Según la Red de Revistas Científicas de América Latina, El Caribe, España Y Portugal (Redalyc), a través del documento Emociones Negativas y su Impacto en la Salud Mental y Física, afirman que existe una relación entre emociones negativas y salud o enfermedad. Cuando existe ira o ansiedad de manera crónica en una persona, esta puede ser más propensa a contraer una serie de enfermedades.

Uno de los problemas más estudiados tiene que ver con el estrés. Cuando se genera el organismo libera hormonas como la adrenalina, noradrenalina, cortisol, entre otras que obstaculizan el funcionamiento de las células inmunológicas El estrés, la ira, la depresión o la ansiedad podrían hacernos más propensos a contraer enfermedades, según algunas investigaciones.

Estudios señalan que una persona que experimente períodos de ansiedad prolongados, tristeza y pesimismo crónicos, tienen más riesgo de contraer enfermedades, como úlceras, problemas cardíacos, artritis, asmas, o dolores de cabeza. También cuando uno está enfermo, podemos estar frágiles emocionalmente, lo que nos hace estar más vulnerables, un ejemplo clásico de emoción cuando se está enfermo, es el miedo. Persona que sienten ira constantemente, también se ha estudiado que puede contraer enfermedades coronarias si no calma esa emoción.

Hay que destacar entonces que hoy en el tratamiento de las enfermedades, también se deben tomar en cuenta los factores psicológicos del paciente. Además hay que intentar de frenar las emociones negativas, para que no sean una amenaza, realizando cambios de conducta que culminen en estadios emocionales positivos y no negativos. El apoyo emocional de un especialista o incluso de un familiar o amigo también ayuda a cambiar estos estados negativos que nos pueden llevar una posible enfermedad.

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