Para nadie es un secreto que la tensión tiene un efecto negativo en todos los aspectos de nuestra vida, influyendo en nuestra humor y disposición a disfrutar del día a día. Pero cuando se trata de intimidad el estrés puede ocasionar grandes daños en la pareja, haciendo que el deseo sexual disminuya y se instale la rutina o incluso la ausencia de encuentros. En unComo.com te explicamos cómo nos afecta el estrés en el aspecto sexual.

  • Cuando nos enfrentamos a procesos de estrés o cuando la tensión forma parte de nuestra rutina diaria, la libido disminuye afectando lógicamente nuestro deseo sexual, esto se traduce en que sentiremos menos ganas de intimidad con nuestra pareja por lo que las frecuencias de los encuentros disminuirá y, en casos más extremos, desaparecerán por completo.
  • Pero este no es el único problema, el estrés influye claramente en nuestros estados de ánimo haciendo que estemos más alertas pero al mismo tiempo más sensibles, irritables, hostiles y propensos a la tristeza. Con este escenario cualquier mal entendido puede acabar en una batalla campal que generará un ambiente de tensión entre tú y tu pareja, afectando lógicamente los encuentros sexuales y es que si no nos sentimos al gusto difícilmente nos apetecerá tener sexo.

  • La falta de deseo sexual ocasiona diversos problemas en la pareja, haciendo que la otra parte se sienta insegura, tensa y con baja autoestima, lo que lleva nuevamente a un escenario de tensión cotidiano. Y es que más allá de lo físico, el sexo es de gran importancia en la relación pues influye en la compenetración, estrecha lazos y nos hace sentir bien y seguros. Quien pierde el deseo debido al estrés también se cuestiona lo que hace que se genere una espiral de culpas y reclamos que no conduce a la solución del problema.

  • Este escenario es muy perjudicial para la pareja, pudiendo incluso acabar con la relación y es que ante la ausencia de sexo por causa del estrés se ponen en cuestión aspectos importantes como la complicidad o el amor, por eso resulta importante acudir a un especialista si ambos sienten que han llegado a un punto extremo.

  • Es importante y necesario aprender a controlar la tensión en nuestras vidas y moderar su nivel de influencia en nuestra intimidad. Prácticas como la meditación y el yoga son altamente beneficiosas, pero además es recomendable realizar actividad física al menos 3 veces a la semana y, en casos más extremos, recurrir a un especialista para que nos asesore y ayude a controlar el estrés de forma efectiva, consiguiendo que nuestra vida sexual y de pareja se reactive con éxito.

 

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