Por Coral Herrera Gómez

Lo más importante a la hora de destrozar tu relación de pareja es que te asegures de que hay sufrimiento constante, que hay drama y desgarro, que hay dolor. Se trata de convertir una relación que podría ser hermosa, en un infierno para ambos miembros de la pareja. No importa si estás en una relación hetera, bisexual, lesbiana o gay: siempre que apliques los mitos del romanticismo patriarcal en tu forma de relacionarte con el amado o la amada, tienes casi garantizada la ruptura. Puedes empezar este método desde el incio del romance, aquí mis consejos para estropear una relación bonita:

1. Desconfía en todo momento:

Tu pareja es tu enemigo/a, así que nunca debes confiar en ella. Da igual lo que te diga o lo que haga: no la creas. No es tu amiga ni tu compañera, no es tu amigo ni tu compañero: el amor es una guerra y tú quieres ganar todas las batallas. Así que no te fíes: cada cual tiene sus estrategias para dominar al otro, y para hacer lo que no se debe cuando se está en pareja. Si das por sentado que te miente y te engaña, te será más fácil hacerle la vida imposible con tus continuas sospechas, y por lo tanto, antes se hartará de ti.

2. Sé egoísta y piensa sólo en ti, en tus necesidades, en tus apetencias y tus deseos.

Para dominar la situación, puedes optar por dos vías: o dejarle muy claro que le amas, o que no lo tenga nada claro. Puedes decirle que estás dispuesta a renunciar a todo por ella, o por él, que la cosa va muy en serio, que el centro de tu vida ahora mismo es ella, o él, que vives por y para ella, o para él, que tu vida carece de sentido sin ella, o sin él. Así se agobiará con la tremenda responsabilidad de hacerte feliz y empezará a pensar en dejarte. O puedes hacer justo lo contrario: no te comprometas, repite insistentemente que “no sois nada”, coloca a tu pareja en una segunda o tercera categoría, insiste en que no quieres pareja formal aunque la tengas. Así aunque primero puede que se esfuerce en enamorarte, al final se hartará de intentarlo y de sufrir para nada.

3. No negocies el modelo de relación que vas a seguir:

Impón el tuyo, por ejemplo, el modelo romántico ideal para seguir la senda del noviazgo tradicional, siguiendo los pasos marcados por el patriarcado, como Dios manda: “Voy a presentarte a mis padres, a mi familia, a mis amigas y amigos, voy a pedirte que te hipoteques conmigo, voy a pedirte matrimonio, hijos y familia feliz”. Algunas personas salen corriendo cuando les planteas esto en las primeras citas, no falla. También puedes imponer una relación de amantes o de amigos, avivando de vez en cuando su esperanza para que se convierta en algo más, pero sin dar un solo paso. Más temprano que tardé, se cansará de esperar el milagro romántico.

4. Lluvia de reproches: intenta montar una escena a tu pareja plagada de reclamos y falsas acusaciones, al menos una vez al día.

Convierte la lluvia en tormenta cuando notes que la otra persona está feliz o se siente muy bien. Que los reproches le dejen claro que es imperfecta, que es una mala persona, que no se puede confiar en ella, que se sienta culpable por todo, que se vea a sí misma como un monstruo. Es una peli en el que tú siempre eres el bueno o la buena, y ella la mala o el malo. Así se harta y te deja enseguida porque sabe que quieres bajar su autoestima para aumentar su dependencia emocional. Y como ya lo sabe, no se deja, y se aleja.

5. Hazte indispensable:

Sé el mejor o la mejor en todo. Ten a tu pareja como a una reina: ayudale en todo, intenta resolver tú sus problemas, ofrece tus recursos y tus conocimientos para apoyarle en momentos difíciles, hazle la vida más fácil en todo momento: lleva su coche a reparar al taller, hazle la declaración de la renta, cocina como una diosa, o como un dios, limpia su casa, paga la cuenta en el cine y en el bar, hazte necesaria e importante para su día a día. Cuando se de cuenta del tremendo poder que tienes sobre ella, saldrá espantada, o espantado, a recuperar su autonomía y su libertad.

6. Mientras, intenta manipularla, controlarla, tenerla vigilada.

Pídele sus contraseñas del correo y de sus perfiles en redes como una prueba de su amor. Sugierele qué ropa le sienta bien y señala sin piedad la que no le queda bien. Opina sobre sus proyectos de vida y sus proyectos profesionales para minusvalorarlos o para hacerle sentir que está perdiendo el tiempo y que no lo logrará. Exige que esté pendiente del teléfono porque si no te vas a sentir muy mal porque eres muy sensible y tienes miedo al abandono. Sé crítico o crítica en plan destructivo, intenta que se sienta poca cosa y se sienta poderosa. Al principio puede que se sienta confundida y triste, pero luego te mandará a Siberia a freír espárragos.

7. Intenta asilarla de su familia y amigos/as.

Primero hazte el simpático o la simpática para caerles bien, luego te dedicas a criticarles. Ponle difícil la conciliación de su vida contigo y con su gente. Exige que su tiempo es tuyo con este rollo del amor verdadero, que asuma que tiene que dedicarte
a ti todos los ratos en los que no estudia o trabaja. Pon malas caras cuando te obligue a ir a sus compromisos, y no vayas a todos, pero quéjate porque te sientes excluida o excluido. Siempre que puedas, monta enormes broncas a tu pareja, así lograrás que la gente que la quiere reaccione en contra tuya y empiecen a convencerla de que debe dejarte inmediatamente. Ella misma se resistirá con uñas y dientes a que la aísles, el feminismo la ha ayudado a valorar su red de afectos y de cuidados.

8. Cuando tu pareja salga sin ti, intenta amargarle la noche y hacerle sentir culpable de la ansiedad que sientes.

Da rienda suelta a tus celos, y exige “tus derechos” como pareja. Obligale a estar permanentemente conectado/a, localizable y disponible para ti, intenta que le de miedo tu forma de reaccionar, monta la bronca si no te contesta en una hora, intenta chantajearla/e con la idea de que no puedes ni respirar del dolor que sientes por su culpa. El objetivo es que no disfrute con sus amigas, sus amigos o su familia, o que no disfrute de su tarde de soledad y lectura. No se puede disfrutar sin ti.

9. Aunque tampoco se puede disfrutar contigo: dale unas migajas de amor, y el resto del tiempo, una de cal y otra de arena.

Que se crea que estar en guerra es estar en el paraíso, cambia de humor con rapidez, intenta aguar todas las fiestas, monta peleas por nada, tratala mal, amenaza con dejarla, o con dejarle. Dale placer, regalalé orgasmos, sé cariñoso/a, concedelé todos sus deseos, ponte de rodillas para que se sienta una diosa. Ponte sado, ponte masoquista, ponte victimista, ponte autoritario/a. Seguro que al principio se resistirá y aguantará todo lo que pueda, pero al final te dejará, harta de tu patriarcados, tus miedos, tus traumas, tus limitaciones, tu mal humor y tu agresividad.

10. Sé infiel, miente, pórtate mal, hazle putadas, da donde más duele.

Si sufre es más fácil que te de todo el poder al principio. Que vea que eres una persona muy deseable, que sospeche de tus infidelidades, que cuando quiera hablar de ello te pongas de malas. Ves dejando pistas que te delaten, pero niegalo todo. Que sienta que está loca y se inventa las cosas. Que llore, que lo pase fatal, que te perdone, que empiece a odiarte: acabará harta de tus mentiras, tus paranoias, y tus malos tratos. Y le entrarán unas enormes ganas de liberarse de ti, y de todos los que son como tú. No estará sola, estará acompañada de un montón de gente que la quiere y a la que le preocupa su bienestar y su felicidad.

Algunas personas tardan más, otras tardan menos, pero este método es infalible. Estas relaciones patriarcales de dominación y sumisión empiezan a quedarse atrás: cada vez somos más las mujeres que queremos disfrutar del amor.

Ninguna relación resiste tanta desconfianza, tantas luchas de poder, tantos dramas llenos de reproches, tanta posesividad y tantos celos, tanta agresividad e intentos de manipulación. Cualquier romance muere con chantajes, amenazas, mentiras, peleas y escenas desagradables con llantos, gritos e insultos casi todas las semanas. Tampoco resiste a la presión social de la gente que quiere a tu pareja y hace todo lo posible por convencerla para que salga de ahí. Porque no hay amor posible en el corazón del patriarcado: si no te cuidan, si no hay igualdad, si no hay compañerismo, si no hay ternura, si no hay placer, si no hay confianza y honestidad, si no se puede disfrutar, nosotras nos vamos ya: no aguantamos más.

#MujeresQueYaNoSufrenPorAmor

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