Por Jordi Morella

Como el final de una película de Charlot (Charles Chaplin) en blanco y negro, el objetivo se va cerrando y su silueta va alejándose por un camino sin saber, quizás, donde le llevará.

Es el final de una situación, una película, una etapa en la vida de uno, en que las letras finales son: THE END, o sencillamente FIN.

Te quedas sentado en el asiento atraído por lo que acabas de ver, y nunca te levantas igual que has empezado.

No hay nostalgia, sino el pensar que quizás esta vez le irá mejor. Una y otra vez atrapado por su ingenuidad, inocencia y el afán de alimentarse. Quizás sea el antihéroe, pero aplicado en nosotros, vemos pasar nuestra vida, justo ante nuestros ojos, no sabiendo siempre que podemos modificar lo que estamos a punto de vivir.

Charlot no sabía, solo hacía lo que sentía en aquellos momentos, siendo tímido en sus decisiones afectivas, justo como muchos de vosotros. En lo respecto a nuestra estima hacia nosotros mismos, nos delegamos a un segundo plano, y luego, al final de la película nos vemos alejándonos esperando que la próxima vez nos vaya mejor.

Siempre hay un camino ante nosotros.

Siempre hay un camino esperando ser dejado para entrar en otro de más envergadura y prosperidad, aunque no siempre lo aceptamos, pensando que, quién sabe si alguna vez encontraremos uno que nos satisfaga, no dándonos cuenta que el adecuado ha aparecido justo ante nosotros para que nos adentremos en él y nos dejemos llevar como una hoja en un río.

La película actual nos está alertando que pronto llegará a su final y que nosotros podemos crear el final según nuestra voluntad. La observamos y la vivimos como simples espectadores no dándonos cuenta que somos los protagonistas de ella.

El adiós nos está llamando a la puerta. De cuando en cuando nos alerta con un timbre solo reconocido por nosotros, pero continuamos teniendo puestos los walkmans con las conversaciones, músicas y creencias de un pasado, parte de él, ya de muy antaño, generaciones atrás, como si nuestros tatarabuelos nos dijeran que debemos de vivir como ellos.

La película continúa su curso y vemos como el camino aparece. Esta vez, después de todo lo experimentado, parece ser que el personaje, como siempre, nos da la espalda y su silueta, recortada en el horizonte, va menguando a medida que va avanzando en él. El sombrero y bastón son inconfundibles. No hay manera que cambie.

Salíamos del cine esperando que alguna vez, a este personaje le salgan las cosas bien.

Eran tiempos atrás. No debemos de traer lo que fue en nuestro presente, porque si no, el final ya lo conocemos: alejándose una y otra vez dejándose llevar por las circunstancias de la vida – dicen -.

Los caminos están desapareciendo. La diversidad de perderse por la vida, se va acortando. Cada vez hay menos posibilidades para no ir en la dirección adecuada.

No somos un personaje de ficción. Aquello que no tiene sentido, va desapareciendo por sí solo. La vida se encarga que así sea. Alargan los senderos hasta unirlos al camino principal donde convergen las consciencias, las voluntades, realizaciones y el Amor. Algunos todavía prefieren dejar el camino que están siguiendo para no encontrarse con el alimento para nuestra alma. Prefieren continuar con la vida que han llevado hasta el momento para no sentir el impacto del Amor, al cual no están acostumbrados. Prefieren el bombín y el bastón, a la responsabilidad de crear sus vidas y ser llevados allí donde sus sueños les han hablado para sentir el verdadero ser en ellos, el bienestar y la alegría en sus vidas.

Pronto volverá a llamar a tu puerta, el camino a seguir. Quítate los auriculares y estate preparado para cuando esta vez llame. Desde tu estado interior actual quizás no sepas donde te llevará ni cómo será su andadura. Bueno, todos hemos empezado por dar el primer paso. También tú lo debes de dar. Ya no serás el último en recibir. Ya no podrán contigo aquellos abusones de tu vida. La sociedad que conocemos dejará de tener el poder que hasta ahora tenía. No pasarán días sin tu alimento. Dormir a la intemperie dejará de ser la costumbre habitual, porque encontrarás el lugar adecuado, a cubierto, en el centro de tu corazón. Las inclemencias del tiempo ya no te perjudicarán. Podrás dormir tranquilo acunado en lugar bien seguro: dentro de ti.

Aquí, en tu centro, recibirás la protección que tantas veces anhelabas, los abrazos deseados y la sensación de calidez y estima olvidadas.

La soledad del que fue protagonista, fue necesaria para subir los peldaños del proceso.

Nos hemos reído del protagonista muchas veces, así debimos de haberlo hecho con nosotros mismos.

Nos hemos deleitado por haber pasado un buen rato con el ser del bombín y el bastón flexible. Así debía de haber sido en nuestro curso de aprendizaje. El aprendizaje fue fundamental para volver a escuchar como alguien o algo vuelve a llamar a nuestra puerta.

La próxima vez, la abriremos y nos predispondremos a adentrarnos en el nuevo camino hacia el Hogar.

Muchos caminos, pero nos apegamos al que seguíamos desde hace muchos años. Ahora ya está gastado, y después de pasar una y otra vez por él, encontrándonos con las mismas piedras, paisajes y obstáculos varios, sentimos que nos merecemos algo mejor. ¡Basta de continuar sin ir a ninguna parte! ¡Basta!

Hay un camino que nos lleva de vuelta a Casa, y éste, no procede del pasado, sino de tu presente. Es en el ahora que podemos ver un pequeño destello de nuestro corazón indicándonos cuál es la dirección a seguir a partir de ahora. Dejemos que él sea nuestra directriz para la predisposición de nuestro ser en esta nueva etapa, esta nueva vida según aquello que sentimos para nuestro mayor bien y el de todos aquellos que nos rodean.

No queramos ser una gota de río rebelde que se niega dejarse llevar por el curso del caudal. Desgasta mucho ir a contracorriente, sabiendo que al final, nos dejaremos ir, dejaremos de aferrarnos al recodo del río y transitaremos acompañados por todos aquellos que, como nosotros, anhelamos el despertar de quien somos.

Muchos sienten la nostalgia de quienes son en verdad. Cada vez más. Hay miles y miles, millones de almas despertando a la vez, buscando el camino que les lleve al Hogar. Como tú, están esperando la nueva llamada a la puerta, para esta vez, abrirla y dar la bienvenida a los cambios en la vida.

El personaje va alejándose, y quién sabe si esta vez volverá a vivir la ilusión de su pasado, volviendo a finalizar el film alejándose nuevamente hasta la próxima.

Para muchos ya no habrá una próxima, y me alegraría que tú fueses uno de de ellos. Te estamos esperando, para entre todos, elevar al planeta y a la humanidad con nuestra responsabilidad y Amor.

¿Te acuerdas que también sabes amar? ¿Recuerdas que en antaño lo hacías?

Es la hora. Es el FIN, o para muchos, THE END.

Observa el final, y date cuenta como la silueta que siempre se aleja por un camino al final de una historia, ahora ya no lo hace. Empieza a avanzar por el camino, pero esta vez se para. Te mira a los ojos. Coge su bastón y lo lanza bien lejos porque ya no tiene necesidad de apoyarse en él. Continúa mirándote a los ojos. Te sonríe. Con su mano derecha coge su bombín, te saluda, y deja el camino que hasta ahora seguía.

Tú lo ves alejarse, pero esta vez, con postura erguida, firme, convencido y sabedor que a partir de ahora, no volverá a haber un “hasta luego”, porque él creará una nueva vida de “PARA SIEMPRE EN EL AHORA”.

Va cerrándose el zoom de la cámara y sientes como si algo ha cambiado en ti, porque esta vez, ya nada será como hasta ahora.

Dejas el personaje para aceptar la responsabilidad en ti.

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