Por Elisa Arredondo

El Yoga es una disciplina proveniente de la India; su objetivo principal es el buscar la perfección espiritual y la unión con el mundo que nos rodea. Mediante esta disciplina somos capaces de dominar y equilibrar nuestra mente, cuerpo y alma a través de diversos niveles de concentración que van aumentando conforme avanzamos los niveles de esta actividad.

Aunque muchos podrían pensar que es una técnica que no requiere mucho esfuerzo físico, la realidad es completamente diferente, pues además del ejercicio que realizamos, debemos estar completamente concentrados para que la energía fluya de mejor manera en nuestro organismo.

Dentro de esta disciplina existen diversos tipos de Yoga, hay desde los tradicionales hasta los tibetanos como el Kaladanda, el cual es la unión de diferentes técnicas como el Jivamukti. Sumado a esto, este Yoga también utiliza elementos externos como el pranayama y las asanas, además de meditación y otros métodos externos.

Este Yoga permite que el practicante llegue al nivel máximo de la transformación total del ser, es decir, un alma que se encuentra mal emocionalmente, después de la práctica estará pleno y feliz. Dicha acción depende mucho del nivel en el que te encuentres, por ejemplo, si eres principiante, te interiorizarás con las asanas que conforman el Yoga físico.

Ahora bien, si ya te encuentras en un nivel más avanzado, tu secuencia será más fuerte y, sumado a esto, se integrará la respiración y un poco más de movimientos. De acuerdo a tu experiencia es como deberás llevar a cabo el Kaladanda, siempre con la meta de llegar a la transformación total de tu ser.

Recuerda que el Yoga es una práctica que mantiene en conexión a tu cuerpo, mente y alma, equilibrando tus emociones y energía, de tal forma que esta puede fluir de manera correcta, lo que a su vez permite que el organismo se encuentre en mejor estado.

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