El médico genetista Jorge Dotto explica cómo los factores externos -como la alimentación, el estrés, la meditación o el cigarrillo- influyen positiva o negativamente en nuestro genoma.

La epigenética da cuenta de cómo factores externos -como la alimentación, el estrés, la meditación, el vino o algunos productos sumamente tóxicos, como el cigarrillo- influyen positiva o negativamente en la expresión de nuestros genes, es decir, en nuestro genoma. El médico patólogo y genetista Jorge Dotto, autor de «Genética. Cómo puede cambiar nuestras vidas», comparte algunas pautas de por qué los seres humanos somos responsables de nuestros genes y cómo podemos modificarlos.

 

Entender los efectos de la epigenética permite salirnos un poco del «corset» de la genética, donde parece que todo ya está dado y no podemos cambiar nuestro ADN. Las acciones que tomamos en el presente pueden tener un impacto en nuestros hijos y nietos. ¿Qué podemos hacer hoy para generar un impacto en la expresión genética, en nuestro legado genético?

Existe la idea de que nuestros genes nos determinan, aunque en realidad esto no es tan así. Los seres humanos también somos responsables y podemos modificar nuestros genes. Hay factores ambientales que actuarían como un botón de la luz, que prende o apaga ciertas áreas. Hay «etiquetas» proteicas que están adheridas a nuestro genoma y hacen que éste se relaje o se comprima. Si el ADN se relaja o se «desenrolla», los genes se activan o se expresan; mientras que si la conformación de la doble cadena se comprime, hace que no haya expresión genética, se «apagan». Estos cambios de expresión de genes son causados por la alimentación, el estrés o algunos productos sumamente tóxicos, como el cigarrillo.

Eso sí: no hay una modificación de la secuencia del ADN (genoma) con estas acciones externas que ejerce el ambiente, no ocurren mutaciones. Para pensarlo con un ejemplo: sería como un mismo párrafo escrito, solo con algunos cambios en los espacios o en los signos de exclamación o de pregunta; el mismo contenido, pero con otro impacto y mensaje al ser leído.

 

¿De qué manera la meditación puede afectar nuestro ser, nuestros genes?

La meditación tiene como objetivo la relajación y conectarse con el aspecto más espiritual. Es muy interesante el efecto que incluye la práctica de respiraciones profundas y una concentración focalizada, cuyo efecto positivo, además de lo emocional, también está presente en nuestro genoma.

Recientemente se demostró que, después de 8 horas de práctica de meditación, hay una disminución de los niveles de genes que participan en el mecanismo de la inflamación, como RIPK2 y PTGS2 (también conocido como COX2), y a su vez, se correlaciona con una recuperación física más rápida después de vivir una situación estresante. Esta práctica podría permitir el desarrollo de estrategias de meditación orientadas al tratamiento de enfermedades inflamatorias crónicas. Será un gran avance poder combinar la parte espiritual con la medicina, especialmente en el campo de la genética.

El efecto positivo que tiene la meditación en nuestros genes es un ejemplo de epigenética, o sea, el impacto que generan los factores externos en nuestro genoma.

 

La dieta mediterránea disminuye el riesgo genético de sufrir un ACV. ¿De qué manera puede influenciarnos lo que comemos, nuestra alimentación, en nuestro cuerpo?

La dieta mediterránea originaria de Italia, en España y en Grecia está compuesta principalmente por verduras, frutas, nueces, pollo, pescados, mariscos y aceite de oliva extra-virgen. También se considera parte de esta dieta una baja cantidad de carne roja y el consumo moderado de vino, preferentemente, el tinto.

Un reciente estudio demostró que esta dieta disminuye los niveles de glucosa («azúcar») y los lípidos en sangre y el riesgo de ACV en personas que tienen una variante del gen TCF7L2 localizado en el cromosoma 10 (10q).

Las personas que tienen un alto riesgo cardiovascular (riesgo de tener un infarto de corazón) y consumen una dieta mediterránea con aceite de oliva extra-virgen o nueces logran disminuir ese riesgo. A su vez, las personas que consumen nueces (cada porción de 28 gramos) siete o más veces a la semana tienen una disminución de la mortalidad de un 20%, un número realmente significativo.

La alimentación -y en este caso, esta dieta en particular- tiene un efecto claramente positivo en la expresión de genes y es un claro ejemplo de lo que es la epigénetica, de cómo nosotros con nuestras acciones podemos afectar positivamente nuestro genoma.

 

Con todos estos avances, ¿todos tendríamos que salir corriendo a hacernos estudios genéticos?

Todos los avances a nivel tecnológico y médico nos permiten tener una gran cantidad de información valiosa. Es información personal, sería como descubrir quién sos a nivel genético, descifrar un código secreto o entender el significado de las líneas que conforman tus huellas digitales, que son únicas.

No todas las personas reaccionan a los alimentos o a los medicamentos de la misma manera. No todas las personas tienen los mismos riesgos para desarrollar una misma enfermedad. Hasta hace muy poco tiempo, las recomendaciones eran generalizadas de acuerdo a los hallazgos de estudios científicos. Ahora con un test de saliva una persona puede analizar su ADN (genes) y puede saber cómo reacciona a ciertos alimentos, entender cómo puede llegar a ser su rendimiento deportivo, cómo reacciona a ciertos medicamentos o si tienen riesgo para desarrollar una enfermedad o si tiene «protección» para ciertas enfermedades.

 

¿Qué deberíamos buscar?

Lo más importante es tener el asesoramiento de un médico genetista que indique cuál será el panel de genes apropiado para estudiar de acuerdo a esa persona y, a su vez, que interprete los resultados de las variantes genéticas entendiendo que la persona es «un todo», esto significa poner en práctica la «medicina personalizada». No es suficiente hacer un test de saliva y que luego sea leído superficialmente. El asesoramiento por parte de un genetista es clave, y las consultas antes o después de realizar un tests son fundamentales, ya que es el momento de decidir qué será lo mejor para esa persona.

 

¿Cuánto sale hoy un estudio genético aproximadamente?

Hay diferentes paneles de genes que se pueden estudiar dependiendo de lo que la persona necesita y lo que el médico genetista interpreta que es lo indicado, luego de hacer una entrevista en formato de consulta. El costo de los tests de saliva (paneles de análisis de variantes genéticas) comienza en $ 6.000 pesos ($240.000 pesos chilenos aprox.)

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