Por Alexander Neaman

Un aspecto importante que surge de los estudios en torno a las redes de confianza, es que la felicidad tiene la capacidad de propagarse. El seguimiento de 20 años de la investigación  de redes sociales evidenció que la felicidad es contagiosa. Si somos más felices, podemos transmitir y beneficiar a nuestra pareja, familia, amigos, compañeros de trabajo y a toda nuestra comunidad. Esta investigación concluye que las personas felices e infelices son visibles en las redes sociales. La posibilidad de contagiar y propagar la felicidad se extiende hasta 3 grados de relación, es decir, podemos promover y aportar a la felicidad inclusive de los amigos de mis amigos. Si estás rodeado/a de muchas personas felices, tienes más probabilidades de ser feliz en el futuro, es decir, definitivamente la felicidad trae suerte.

No solamente la felicidad se contagia, sino que también la tristeza y muchas otras emociones y conductas, lo que se explica neurobiológicamente a partir del descubrimiento de las neuronas espejo. Se encontró que existen neuronas en el área motora del cerebro que no sólo se activan al tomar un objeto, sino que también al ver a otros hacerlo. Estas neuronas, llamadas de la empatía, nos permiten ponernos en el lugar de los otros, demostrando que somos seres sociales, y que estamos diseñados para estar unos con otros y para aprender conductas y emociones por imitación. Cuando nuestros hijos nos ven felices, ellos aprenden por imitación a desarrollar emociones saludables y a ser más empáticos. Cuando nuestros hijos nos ven tristes, desesperanzados, desconectados de las emociones y de las personas, ellos también aprenden a negar su posibilidad de ser felices. La felicidad y las emociones se contagian, se trasmiten, se enseñan y se aprenden.

La felicidad nos hace bien para nuestra salud física y mental. El sentirnos felices, entre muchos beneficios, nos lleva a tener:

• Niveles más elevados y sostenidos de bienestar, lo que se traduce en más experiencias de alegría, satisfacción, gratitud y sentimientos amorosos positivos.
La felicidad nos permite estar más en pareja y vivir en comunidad.

• Más autoconfianza, optimismo y autoestima para enfrentar dificultades y desafíos. Mejores relaciones interpersonales, que nos permiten ser personas más sociables y empáticas, que pueden construir vínculos significativos y gratificantes que se mantienen en el tiempo.

• Mejor salud mental. Los sentimientos positivos multiplican las conexiones neuronales del cerebro, lo que nos permite recuperarnos más rápida y profundamente de la pena y la tristeza…

• Un sistema inmunológico más potente, que nos cuida físicamente. Mayor longevidad y calidad de vida. Mayor energía y creatividad para construir nuestros sueños.

• Mayor productividad y flexibilidad en nuestras capacidades para estudiar y trabajar.

• Mayor posibilidad de tener un desarrollo pleno e integral.

En síntesis, la felicidad nos regala la vida.

Si deseas conocernos personalmente y compartir con nosotros experiencias y reflexiones de trabajo, puedes asistir a las conferencias gratuitas que realizamos mensualmente en Santiago y en Viña del Mar. Para asistir a conferencias, sólo es necesario inscribirte vía mail.

Alexander Neaman
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