Por Cristina Pfeifer
(Educadora Diferencial y Terapeuta Biográfica)

La condición existencial durante la  infancia es de fragilidad, vulnerabilidad,  dependencia, entrada a la vida, a algo que es totalmente nuevo, es una etapa de formación del ser, en la cual de alguna manera podríamos decir que somos como arcilla en las manos formativas de la madre y el padre, fundamentalmente. El  niño percibe y recibe al mundo exterior, las experiencias, las impresiones, las vivencias, a través de los sentidos que se abren como ventanas al nacer y que conectan al niño con el mundo exterior, en esta etapa los sentidos no tienen filtros, por lo tanto las vivencias quedarán impregnadas de una manera global, en todo su ser, y lo estructurará confiado en sí mismo….o no….., y confiado en el otro, en el mundo, en la vida…….o no…….

La percepción no es nítida, pero el ánimo que hay por detrás, llega con mucha fuerza . El niño percibe como totalidad el cariño o la hostilidad.

Por ejemplo, si hay  características de ansiedad,  tristeza,  rabia o crítica  en la voz  de la madre, o del padre, (condición que está por detrás de lo físico), el niño lo percibirá.

En su libro “Carta al Padre “, Franz Kafka escribió…”Una vez por la noche yo lloriqueaba sin cesar pidiendo agua; no por sed, claramente, sino, en parte quizás para molestar y en parte para entretenerme. Después de que algunas fuertes amenazas no ayudaran, me sacaste de la cama, me llevaste a la “Pawlatsche”, y allí me dejaste un rato solo, en camisón, delante de la puerta cerrada”……..”De acuerdo con mi naturaleza, nunca pude relacionar bien lo natural que fue para mí aquel pedir agua sin sentido y lo extraordinariamente horrible que fue ser sacado afuera. Años después, aún sufría bajo la idea atormentadora de que aquel hombre gigantesco, mi padre, la última instancia, podía venir casi sin razón y sacarme por la noche de la cama a la “Plawlatsche”, y que por tanto, yo era una nulidad para él”……..Podemos apreciar  el dolor del niño Franz de sentirse una nulidad para el padre, sentirse no percibido desde la necesidad de un niño pequeño, ser amado, cuidado, valorado, por el padre. Franz siempre se sintió muy culpable por el rechazo que su padre sentía por él. En este fragmento de su libro “Carta al Padre” nos podemos hacer una idea de la complicada vida espiritual, emocional y anímica de Franz al llegar a la adultez.

En su autobiografía “El curso de mi vida”, Rudolf Steiner escribió: “El maestro era un hombre anciano, para quien la enseñanza significaba algo muy fastidioso y sus lecciones no eran menos fastidiosas para mi. Además él frecuentaba nuestra casa con su mujer y su hijo”……..…… “pasó algo horrendo en la escuela, un día en que ese muchacho, que también era alumno, se distrajo pintándole con una maderita una corona a todos los tinteros”……..”Entonces las cosas tomaron un nuevo giro con la aparición de la esposa de nuestro maestro, quien había oído todo el escándalo desde las habitaciones contiguas a nuestra clase y entró, agitando los brazos y con los ojos furibundos. Ella estaba segura de que su hjo no podía haber sido el autor de semejante cosa. Me acusó a mi y salí corriendo. Mi padre se enojó tremendamente cuando le conté lo sucedido al llegar a casa, y cuando el maestro y su familia volvieron a visitarnos, les explicó con toda claridad que había terminado la amistad con ellos. “Mi hijo no volverá a pisar la escuela”, dijo. Desde entonces mi padre se encargó de mi enseñanza. Así pasé horas de horas sentado a su lado en la oficina, donde yo debía leer y escribir, mientras él se ocupaba de sus tareas”.

En esta situación podemos percibir como se une la vivencia personal del niño Rudolf, con las leyes biográficas de la infancia. El padre lo protege, lo defiende del daño que le ha provocado el profesor y su esposa, confía en que su su hijo le ha dicho la verdad de lo ocurrido. Esto es cimiento de oro en cuanto a la estructuración de la confianza para la vida.

Rudolf Steiner entregó una nueva cosmovisión (la Antroposofía), introdujo nuevos conocimientos en la filosofía, la medicina, y las ciencias sociales, creó la pedagogía waldorf, todo esto basado en un profundo conocimiento de la naturaleza humana.

Qué necesita el niño en la infancia?. Luego del nacimiento el niño precisa de un NIDO, en el sentido afectivo. Este nido se crea con el amor de los padres. Si pensamos en la imagen de un  NIDO,  que nos ofrece?: seguridad , protección , confianza , cobijo, nutrición, calor; estas cualidades son la expresión de amor de los padres que le dan la bienvenida al niño.

Un buen  NIDO permitirá que el niño se desarrolle con confianza en sí mismo, confiado en los demás, y en el mundo al cual ha llegado. Lo importante de un  NIDO  son las condiciones anímicas de amor y  calor, más que las condiciones físicas de éste. El apego, cobijo, seguridad, nutrición, son cualidades de amor incondicional, otorgados con verdad, claridad, objetividad, transparencia.

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