Por Felipe Landaeta
Psicólogo Transpersonal

Voy caminando por la calle escuchando música. Veo que dan rojo en un semáforo, varios autos y dos motos parecen acelerar para alcanzar a cruzar. Unos 15 o 20 metros más allá quedan en el siguiente semáforo en rojo. Allí me pregunto “¿A dónde van tan rápido?”.

Esto que ocurrió hace unos días ha quedado dando vueltas en mi, y me ha hecho preguntarme muchas cosas: ¿cuál es el apuro?, ¿a dónde vamos tan rápido?, y especialmente ¿qué gano con la velocidad?. Estos días me he puesto a mirar a las personas mayores que yo, esas de 50, 60, 70 o más años. Y me pregunto cómo habrán sido cuando tenían 40, 30, 20, o tal vez cuando eran niños.

En ese contemplar el paso del tiempo y la vida me pregunto “¿cómo habrá vivido esta persona el paso del tiempo?”. ¿habrá corrido para pasar el semáforo?, ¿se habrá quedado contemplando? ¿tal vez habrá frenado por miedo a un accidente?… En esa velocidad con la que vivimos me pregunto en el fondo cuánto valoramos la vida. He comenzado a creer que si valoramos realmente la vida hay cosas que tenderemos a dejar de hacer, como dejar de pasar el semáforo en rojo.

El Lunes de esta semana escuchaba las noticias y se hablaba de la cantidad de muertos el fin de semana, y el importante número de accidentes provocados por peatones que cruzaron donde no correspondía. Me pregunto nuevamente ¿a dónde iban esas personas?, ¿qué habría pasado si hubiesen pensado un poco antes en el riesgo de lo que estaban haciendo?. ¿cómo sería si le quitamos el apuro de llegar rápido?.

Y estas preguntas han seguido: ayer a las 7:30 de la mañana manejaba por la Costanera en dirección a una empresa a hacer unas sesiones de coaching con constelaciones sistémicas. En eso iba, escuchando una buena música, a unos 90 km/h. De repente pasa muy cerca un auto de lujo muy rápido, hace un cambio repentino de una pista, y en un segundo a la tercera pista. Se me aprieta la guata, freno un poco para darle espacio y automáticamente pienso “¿cuál será el apuro de esta persona?”. ¿Qué le estará pasando que pone en riesgo su vida y la de otros al manejar así?.

Para mi tranquilidad acelera, hace otro cambio de una pista a la tercera del otro lado y desaparece raudo. Luego sigo, y reconecto con la música. En una curva el jeep blanco de al lado se pasa para mi pista, yo atento hago mi mejor intento para darle espacio y no chocar al auto que va por la otra pista. Este jeep acelera, se pega al auto de adelante, me doy cuenta que este señor va hablando por celular y manejando. Atrás de mi viene otro auto, a menos de 10 metros calculo. Y me vuelvo a preguntar “¿cuál es el apuro de esta gente?”. Asumo que van a trabajar, preocupados de sus importantes asuntos, poniéndose en riesgo a sí y a otros.

Ahí me surge una pregunta de forma espontánea, y me pregunto por la sexualidad de estas personas. En su apuro por llegar, me pregunto, cómo serán en la intimidad sexual: ¿disfrutarán y gozarán? ¿o tal vez estarán enfocados en llegar a un objetivo, probablemente un rápido orgasmo?. Y espontáneamente me pregunto cómo será para sus parejas: ¿estarán satisfechas? ¿vivirán en el mismo apuro?.

Ahí ya decido reconectarme con la música, agradeciendo la suerte de ir a una empresa a hacer algo que me gusta. Intento mantenerme a los 90 km/h, agradezco haber salido con tiempo suficiente para llegar a destino con holgura. Y me pregunto si en este estilo de vida de “llegar rápido”, cuántos de nosotros no alcanzamos a llegar en el apuro desesperado y nos perdemos el camino y el disfrutar.

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