Por Cristina Fernández Donoso
Psicóloga y Angeloterapeuta

 

Clásicamente se ha ilustrado a los ángeles como como seres hermosos, con apariencia humana y alas, considerados por la religión como servidores de Dios. Para aquellos que creemos que existe una realidad más allá de lo terrenal y palpable por nuestros sentidos, escribo estas líneas transmitiendo el bello poder de conectarse con estas entidades espirituales.

Los ángeles son seres de luz y energía, que están en el plano espiritual acompañando a los humanos en su tránsito por la vida. A tu lado siempre cuentas con tu ángel de la guarda, aunque no lo veas.

Según antiguos sabios conectados con la Angelología, tales como el teólogo del siglo VI, Dionisio Areopagita, los ángeles se agrupan en tres órdenes y nueve coros, que constituyen jerarquías angelicales:

Primera jerarquía: la más cercana a Dios, la Diosa o Energía divina según sea nuestra creencia. Son los Serafines, Querubines y Tronos.

Segunda jerarquía: los gobernadores del cielo, encargados de regular los deberes de los ángeles inferiores, proteger la conciencia y la historia. Son las Dominaciones, Virtudes y Potestades.

Tercera jerarquía: los mensajeros divinos, tienen la misión de guiar a naciones y grupos, en todos los aspectos importantes para la humanidad. Son los Principados, Arcángeles y Ángeles.

Los últimos en la jerarquía, los ángeles, son los más cercanos a nuestra vida y cuyo propósito es guiarnos y acompañarnos. Es importante confiar en que estos seres de luz trabajan desde el AMOR, no tienen la tarea de castigar, enjuiciar ni dañar. Asimismo, no tienen la capacidad de obligar a los seres humanos, ya que no intervienen en el libre albedrío de las personas. Tu ángel te podrá guiar, dar señales, entregarte energía amorosa, pero las decisiones de tu vida siempre serán tuyas, y sólo tuyas.

Para conectarse con los ángeles y recibir su ayuda, sólo se necesita invocarlos. La palabra “invocar”, pertenece a un tipo de verbos que se les denomina performativos, es decir, que por el sólo hecho de pronunciarlos, producen el efecto que indican. Otros ejemplos de estos verbos son: jurar, prometer, prohibir. De esta manera, no es necesario realizar grandes rituales para conectarte con los ángeles, sino que basta con tener fe en su guía y pronunciar la necesidad de su presencia.

Ahora bien, los ángeles son atraídos por ambientes de armonía y de amor. Como la gran ley universal, lo positivo atrae lo positivo. Por tanto, será mucho mejor si te conectas con la energía angélica a través de la meditación, en un lugar limpio, con ayuda de aromaterapia, música, gemas, frutas, flores, velas, inciensos, o cualquier elemento que implique salud y armonía.

Asimismo, si te interesa profundizar en aspectos de tu vida que necesitan un cambio, o quieres avanzar en tu desarrollo espiritual para dar nuevos rumbos a tu vida, puedes darte la oportunidad de vivenciar un espacio terapéutico, con la guía de los ángeles y que sea facilitado por una persona que tenga experiencia en la conexión con los ángeles y el trabajo energético para armonizar el cuerpo físico, mental y emocional.

Estamos viviendo una época de cierre de ciclos, grandes transformaciones físicas y espirituales, abriéndonos a un mayor nivel de consciencia sobre lo esencial de la humanidad. En este contexto, es una excelente idea que nos conectemos con la guía angelical, para nuestro desarrollo y aprendizaje!!!

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