Por Mónica López

Hay veces que nos sentimos lo peor de lo peor, nuestra autoestima (que en algunos casos quizás nunca ha sido muy buena) baja a límites donde fácilmente podemos conversar con las hormigas que pasan por nuestros pies, nos transformamos en nuestros peores enemigos y empezamos a maltratarnos con frasecitas del estilo: “eres una tonta…”, “nunca puedes lograr lo que te propones… eres un mediocre”, etc., etc….

Cuando no tenemos claro quién somos, nuestra identidad se ve afectada e influenciada por cada circunstancia que ocurre en nuestra vida y en esa espiral, algunos hechos pueden generalizarse y detonar creencias sobre nosotros mismos que a su vez nos van autodestruyendo, insegurizando y bajando aún más nuestra autoestima: “nunca nadie me va a querer… todo el mundo me rechaza”, “todo lo hago mal”, “haga lo que haga, nunca será suficiente”, “no puedo lograr las cosas que quiero”, desde ahí, deprimirse no es muy difícil…

Pero detengámonos un momento y antes de pensar en un elaborado “plan aumentador de autoestima”, preguntémonos un par de cosas…

¿Cómo voy a esperar que los demás me quieran si yo no soy capaz de quererme a mí mismo?

¿Cómo voy a querer a otros, si no soy capaz de querer mi propio ser?

¿Cómo voy a quererme si no sé quién soy?

Si no sé quién soy y tiendo a pensarme como alguien poco merecedor de aprecio, manteniendo bajas expectativas y poca confianza en mí mismo, cualquiera puede venir y decirme algo negativo y yo le podré creer a ojos cerrados, pero cuando alguien me dice algo bueno sobre mí, será más fácil ponerlo en duda, teniendo el mismo efecto que si tu mamá te dice “que eres el niño más lindo del mundo…”

Por eso mismo, si te identificas con lo anterior y crees que tu autoestima no es una de tus fortalezas principales, no voy a entrar ahora en la ardua tarea de convencerte de que eres valioso, afortunado por varias de las cosas que tienes en tu vida ni otras frases que podrán rebotarte en este minuto… pero… ¡¡ no cantes victoria!! Si voy a compartir contigo unas cuantas cosas si es que quieres quererte un poco más…

– Conócete a ti mismo: mírate, toma conciencia de cuáles son tus mayores fortalezas y tus debilidades (si andas un poco perdido respecto a cuáles pueden ser, puedes hacer el test que te sugiero en: http://www.sanarte.cl/2009/09/descubriendo-tus-fortalezas/), identifica cuáles son las cosas con las cuales disfrutas, las que te hacen feliz, las que valoras en tu vida, como “ver el mar”, “escuchar cantar los pajaritos”, “sacarme una buena nota”, “ver una película”, “trabajar en lo que me gusta”, “tener una familia con la que puedo contar”, “tener buenos amigos”, “sacar fotos”, “comprar algo que me gusta”, “ir a un recital”, “tocar guitarra”, o tantas otras…

Si conoces cuáles son las cosas, caminos o personas que te hacen bien, cuando estés mal, esto mismo podrá guiarte hacia un estado distinto, como si fuera una cálida luz, que te podrá reconfortar, dar fuerza y ayudar a salir adelante…De todos modos, saber quién eres y tener una visión de ti mismo integrada (no sólo incluyendo aspectos negativos) e independiente (que no se vea afectada todo el tiempo por lo que hacen o dicen otros), puede ser un paso que aporte en que sientas mayor seguridad y confianza ante la vida.

– Ponle atajo al pesimismo determinista: supongamos que, en el peor de los casos, sí te has comportado mal con otros, no tienes amistades ni pareja ni familia cercana, tus valores dejan que desear y tienes la firma convicción de que el rechazo del mundo y tu baja autoestima es totalmente merecida pues no haces más que dañar a otros o cometer errores… Aunque es una apreciación subjetiva, que probablemente no sea del todo así, el tema es que tú has llegado a sentirte “mala persona”. Podemos debatir el cómo llegaste a creer eso, cuestionar esa creencia, identificar cosas buenas de ti que no estás considerando, etc., etc., pero si nada de eso te convence, ok… sólo quiero que no cierres la puerta aún, pues lo que te ha sucedido o quien has sido hasta ahora, no necesariamente tiene que seguir repitiéndose o siendo en tu futuro…

Los seres humanos aprendemos, y si bien nuestra esencia tiende a mantenerse en el tiempo, hay muchos comportamientos y actitudes que podemos cambiar e ir mejorando con el tiempo. Si no nos gusta quienes somos, podemos poco a poco aprender nuevas formas que nos ayuden a relacionarnos mejor con los demás, sentirnos más orgullosos de nosotros mismos y se nos haga más fácil el valorarnos y querernos… Si tomamos conciencia de nuestras limitaciones y tenemos la voluntad de mejorar, aprender, crecer, el camino puede abrirse para gradualmente ir construyendo una identidad con la que nos sintamos más cómodos.

– No caigas en generalizar ni culparte por todo: Si la vida te ha entregado una o más experiencias difíciles, dolorosas o que han debilitado tu autoestima, no quiere decir que “todas” las experiencias que vendrán tienen que ser así… es importante mantener la esperanza, confiar en el futuro y mantener cierto nivel de valentía. Es cierto que duele caerse, pero para evitar ese dolor, te quedarás en el suelo envuelto en ese temor toda la vida y aislándote de las posibilidades que da el mantenerse de pie? Vale la pena confiar… quizás de 5 experiencias, 1 logrará ser buena, pero esa en si misma habrá valido la pena. Con el tiempo, uno agradece las caídas, los enemigos, las dificultades, pues sin ellas, no nos habríamos sabido levantar, seguir adelante, conseguir fortaleza y transformarnos en quienes somos…

Si existen dificultades recurrentes, si por ejemplo, todos tus amigos terminan traicionando tu confianza, es importante detenerse y ver cuál es la parte de responsabilidad que te corresponde en esos hechos, qué haces o dejas de hacer que las situaciones llegan repetidamente a ese punto, qué pautas están guiando las elecciones que estás haciendo respecto a tus amigos en este caso u otros aspectos, pero también es importante considerar que hagas lo que hagas, no todo depende de ti, no debes culparte egocéntricamente ni victimizarte pensando que todo lo malo que te sucede es porque tú no eres lo suficientemente bueno, astuto, fuerte, seguro, etc…. Hay cosas que suceden por circunstancias externas, por características de los otros, por contextos… No tenemos el control de todo lo que sucede en nuestra vida, debemos aceptar lo inesperado, el azar, lo impredecible. Nunca se sabe lo que puede suceder y por mucho que deseemos cierto orden y estructura que nos de estabilidad en la vida, debemos aceptar que las cosas no siempre salen como queremos y esto no necesariamente es nuestra culpa.

– Perder el miedo a la novedad: Si sientes que tu entorno no te favorece y no tienes muchos espacios o personas con las cuales desarrollar más tu autoestima, puedes mirar más allá… “caminante no hay camino, se hace camino al andar” decía Machado. Atrévete a conocer nuevas personas, integrarte en actividades donde puedas vivir cosas distintas, conocerte aspectos de ti mismo que antes no habías tenido la oportunidad de presenciar. Todos los días podemos aprender algo nuevo y si tenemos el corazón abierto, podemos tener la oportunidad de recibir mucho de la vida también…

Son muchas las cosas que podemos hacer por nosotros mismos, por querernos y valorarnos más, por cuidarnos, animarnos y sobretodo tratarnos bien, tanto como trataríamos a la persona que más nos importa en el mundo, por eso, independiente de cómo ha sido la vida hasta ahora, podemos tomar conciencia de que es posible un presente y futuro distintos, en los cuales nos aceptemos, nos amemos con nuestras fallas y nuestras virtudes, seamos un puerto cálido y seguro para nuestra alma, teniendo la confianza necesaria en nosotros mismos para cumplir nuestros sueños y no dejarse abatir.

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