Extracto del artículo escrito por Yamileth García Sosa, “INDIGOS, Nuevos niños, nuevos hombres” que nos habla de los valores de los niños de esta era.

Valores Renovados

De acuerdo a María Dolores Paoli (especialista en psicoespiritualidad), la crianza y los valores que se transmitan a los niños de la actualidad requieren una revisión de parte de padres y especialistas. Y para ello hay que tomar en cuenta, ante todo, que las criaturas de la nueva Era no aceptan la imposición ni la autoridad, rechazan la manipulación, la inautenticidad y la deshonestidad. Tampoco aceptan los viejos trucos de la disciplina basados en crear temor y culpa.

“A estos pequeños seres les gusta ser tratados y honrados como individuos”, apunta Paoli en su Material de Apoyo para la Educación de los Niños del Futuro. Por ello, la especialista considera que la crianza emocional debe basarse en la visibilidad y transparencia.

“A los niños índigo no se les debe avergonzar ni culparlos, mentirles ni gritarles. Por el contrario, hay que preservarles la autoestima. Se les debe brindar la posibilidad de elegir y, al mismo tiempo, evitar la comparación. Deben recibir disciplina sin emoción”, agrega la psicóloga.

Otra característica importante para la crianza emocional de los infantes es estimular su excelencia, mas no la competencia entre individuos. Y, además, involucrar el buen humor. Según Paoli, existen palabras claves durante el proceso de enseñanza de los pequeñines, de acuerdo a su edad biológica, basados en las Siete Leyes Espirituales para los Padres. Por ejemplo, hasta el primer año de vida, los vocablos esenciales son amor, afecto y atención. “A los bebés hay que tocarlos, abrazarlos, proveerles mucha seguridad y, además, jugar con ellos”, explica.

Luego, entre el primer y segundo año, hay que resaltar los términos libertad, respeto y estímulo. “Durante esta etapa se prueba el desapego a los padres. No hay que condicionarlos a través del temor. Hay que evitar que el niño conecte el dolor como sinónimo de malo, de debilidad. Si así fuese, no habría espacio para el crecimiento espiritual”, afirma Paoli.

Merecimiento, explorar y aprobar son las palabras claves entre los 2 y 5 años, época de transición entre el Yo Soy y el Yo puedo. “Si les reprimimos el sentirse poderoso, no se logrará que sea un adulto capaz de enfrentar cualquier reto”, enfatiza la especialista.

Posteriormente, entre los 5 y 8 años, el niño ya asimila conceptos más abstractos. Por ello hay que manejar los términos dar, compartir, aceptación, verdad y no juzgar. “A ellos les encanta compartir cuando sienten amor. Si se les enseña que para dar tienen que perder algo, entonces no aprenden el verdadero significado de dar. En cuanto a la verdad, deben aprender que va acompañada de un sentimiento agradable y no como antesala a un problema, en caso de ocultarla”.

Después, entre los 8 y 12 años, el niño ahora convertido adolescente requiere que los padres manejen términos como la experiencia, la responsabilidad y el estar alerta. “Los que aprendieron las lecciones de la crianza espiritual, entonces reflejarán la confianza de sus padres. De lo contrario, se encontrarán confusos, cederán a las presiones amistosas y buscarán experiencias indiscriminadas”.

De acuerdo a Paoli, los colegios y demás centros educativos deben estar atentos para reconocer la presencia de niños índigos dentro de los salones escolares. A su juicio, estos particulares alumnos no funcionan con los métodos de enseñanza tradicionales. Por el contrario, “aprenden de forma reflexiva y participativa, mas no mediante la memorización. Por ello no extraña que a muchos de estos pequeñines se les califique como niños problemas, ya que se dispersan con gran facilidad durante las clases”.

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