Por Angélica Blanco

En la actualidad la mayoría de la población vive en ambientes urbanos sin ningún contacto con el medio rural y natural, esto hace que cada día más personas sientan la necesidad de introducir en sus vidas un poco de “verde”.

Si nos proponemos el disponer de un pequeño huerto en nuestro hogar, seguro que nos va a suponer una vía de escape frente al cemento, el ruido, la contaminación de las ciudades y también un estupendo aliado en la lucha contra el estrés y las preocupaciones cotidianas de nuestras vidas.

Aprenderemos a conocer el ciclo de la vida de los vegetales y las relaciones simbióticas entre distintos seres vivos, además potenciará nuestra capacidad de observación y nos ofrecerá un recurso educativo muy valioso para nuestros hijos.

Tendremos a nuestra disposición alimentos sanos, nutritivos y muy sabrosos y nos convertiremos en consumidores más responsables y exigentes.

Nos obligaremos a un continuo reciclaje en nuestro aprendizaje para tratar de sacarle el mayor partido al cultivo de nuestras plantas. La motivación por mejorar nuestra cosecha, nos llevará a investigar los beneficios de cada planta de nuestro huerto, a tener hierbas y especias que no se ven con regularidad en los supermercados, o a cultivar aquellas hortalizas que sabemos que nos aportan determinados nutrientes beneficiosos para nuestra salud. En definitiva podemos plantar a la carta y siempre tendremos la total seguridad de que en nuestro cultivo se ha prescindido de la adición de determinados compuestos químicos perjudiciales para nuestra salud.

Algunas hierbas, de las denominadas aromáticas, no son fáciles de encontrar frescas. Tener tu pequeño cultivo de aromáticas te proporcionará  estas hierbas durante todo el año y además en estado fresco. Les llenará de satisfacción el recolectar nuestros propios alimentos, nos producirá una gran ilusión comernos una ensalada preparada con unos tomates que hemos visto crecer y a los que le hemos prestado una gran atención y cuidados.

Dependiendo de la superficie de la que dispongamos para nuestro  huerto y del número de personas en la familia, el tener un huerto urbano nos puede hacer ahorrar una cantidad significativa de dinero en la cesta de la compra.

Además de estas ventajas, cultivar tu propio huerto es divertido. Cada cosecha que consigas se convertirá en un logro personal y comprobarás como poco a poco desearás ir ampliando tu cultivo con nuevas variedades. Te verás en la necesidad personal de mejorar tus sustratos, fertilizantes orgánicos (crearás tu propio compost) y mejorarás tu sistema de riego.

En el mercado existen empresas donde se pueden adquirir semillas y sistemas en kits económicos que te ayudaran a iniciarte en el fascinante mundo de los huertos urbanos.

Anímate y comprobarás como en muy poco tiempo y con un poco de paciencia conseguirás resultados muy satisfactorios que terminarán por “engancharte” al mundo saludable de los huertos ecológicos urbanos

http://sanacionnatural.net/pon-un-huerto-en-tu-vida/