Por Raquel Lemos Rodríguez 

Todos pasamos por momentos difíciles en nuestra vida. Por ejemplo, una ruptura de pareja, perder un trabajo en el que hemos estado muchos años, tener un accidente inesperado que ahora nos limita en muchos aspectos de nuestra vida… Todo esto nos obligará a hacernos una pregunta dolorosa que nos hará replantearnos todo lo que hasta ahora dábamos por supuesto: ¿qué es lo que quieres?

No es fácil apresurarnos a dar una respuesta. De hecho, puede que esta pregunta nos sorprenda y que nos sintamos muy perdidos en el momento de responderla. Porque, ¿quién se pregunta realmente qué es lo que quiere? Muchas veces, nos dejamos llevar, nos instalamos ese piloto automático al que estamos tan acostumbrados y no nos detenemos a analizar si la manera en la que estamos viviendo es la que en verdad deseamos.

No hacemos nada de esto hasta que, un día, algo sucede que nos obliga a tener que hacerlo. Es como si hasta el momento estuviésemos en una zona de confort muy cómoda y apacible de la que somos violentamente sacados. Algunas personas agradecen esta situación y empiezan a vivir disfrutando de la vida como antes no lo hacían. Pero otras se mantienen durante largo tiempo en un lugar en el cual se estancan. No logran avanzar ni retroceder y ahí se consumen.

 

UNA PREGUNTA DOLOROSA Y DETERMINANTE

Tal vez nos estemos preguntando el motivo por el que la dolorosa pregunta “¿qué es lo que quieres?” es una pregunta tan difícil. El motivo está en que es determinante. De alguna manera, supondrá un cambio y, como todos sabemos, muchas personas no son muy partidarias de los cambios.

Aunque los cambios no supongan nada negativo, lo que los ha provocado en los casos que estamos tratando son circunstancias negativas. Por lo tanto, nuestra visión se cubre de una negatividad absoluta en la cual nada de lo que pueda venir será positivo.

Pongamos el ejemplo de una mujer que sufrió un accidente de tráfico y que perdió su pierna muy joven. Su nombre es Paola Antonini. En la actualidad es modelo, tiene un canal de Youtube e inspira a muchas personas que la siguen, hayan sufrido ellas alguna amputación o no.

 

LA HISTORIA DE SUPERACIÓN DE PAOLA ANTONINI

Si indagamos un poco más sobre la historia de esta joven, descubriremos que después de estar casi una hora esperando a la ambulancia tras el accidente, siendo plenamente consciente de lo que ocurría y sufriendo un tremendo dolor, lo único que deseaba era seguir viva.

La recuperación fue muy dura. La prótesis le dolía, pero ¡al menos podía andar! Paola se hizo la pregunta dolorosa después de su operación: ¿qué es lo que quiero? En la actualidad, vive viajando mucho, siempre tiene una sonrisa y palabras de ánimo que brinda a los demás, pero también a ella misma. Porque, para ella, el accidente no fue una desgracia, fue una oportunidad para redirigir su vida y vivirla de una manera mucho más intensa.

Una ruptura, un accidente, un problema o un despido pueden ser llamadas de atención para valorar la vida.

 

DAR EL PASO HACIA EL CAMBIO DUELE

Llegados a este punto, puede que “¿qué es lo que quieres?” no sea una pregunta dolorosa del todo, sino que más bien lo doloroso sea el cambio y seguir adelante cuando algo ha trastocado nuestra vida. No obstante, muchos cambios son positivos y nos obligan a dejar atrás patrones de conducta que no nos beneficiaban.

El hecho de que nuestra pareja nos deje, puede ser una oportunidad para ponerle fin a la dependencia emocional que nunca hemos querido ver; si nos despiden del trabajo, es posible que sea el momento de emprender o de llevar a cabo ese proyecto para el que nunca “teníamos tiempo”. Cada uno de nosotros debe descubrir aquello que posponía y que dejaba de lado, aquello que en realidad le apasionaba, y por primera vez dejar el miedo a un lado y llevarlo a cabo.

Es cierto que al principio será difícil, pero la pregunta “¿qué es lo que quieres?” puede estar clara en nuestro interior. El problema es que nuestros miedos evitan que tomemos acción. En los momentos difíciles es necesario detenernos, tomarnos un tiempo para sentir ese dolor y tomar la decisión que nos beneficie. No evitar el dolor, no escapar de él, dar el paso y traspasarlo hará que se desvanezca y que se transforme en esperanza, paz y tranquilidad.