¿Qué son realmente los propósitos? ¿Por qué se realizan al comienzo de algo? ¿Cuánto duran las ganas de conseguir aquello que nos proponemos? Parece que tener delante el comienzo de una etapa es una de las mejores motivaciones para reflexionar sobre qué nos gustaría cambiar. Así ¿qué te propones tú para el año que acabamos de estrenar?

Dejando de lado los populares propósitos de adelgazar y dejar de fumar que se repiten cada año y raramente se cumplen, existen otro tipo de propósitos, quizás más personales y con un mayor peso. Ahora, ¿qué podemos hacer para que estos duren y se cumplan? Una de las claves reside en tenerlos a la vista durante todo el año y convertirlos en acciones concretas. Es decir, que al lado del propósito esté definida con claridad la manera en la que lo vamos a llevar a cabo.

Convertir los deseos en acciones es lo que le da seriedad y consistencia nuestros propósitos, lo que los convierte en semillas para obtener el fruto que queremos conseguir. En este sentido, tenerlos a la vista hace que no nos olvidemos de ello o que no los retrasemos en nuestra escala de prioridades.

En un estudio realizado por la Universidad de Scranton en Pensilvania se demostró que el 92 % de la población fracasaba al conseguir sus propósitos y algunas de las razones fueron las descritas anteriormente: planes generales y no acciones concretas y dejar de visualizar claramente lo que queremos conseguir.

 

EL MOTOR DE LOS PROPÓSITOS: LA MOTIVACIÓN

Un secreto para conseguir lo que queremos está en la motivación, en que esta se mantenga frente a la erosión que pueda causar el paso del tiempo. ¿Realmente deseo conseguir aquello que me propongo? ¿Tengo las herramientas para conseguirlo? ¿Depende de mí que adquiera aquello por lo que trabajo? ¿Me veo con posibilidades de lograrlo?

Una buena parte de la respuesta a cuestiones tan importantes reside en la motivación. Si me veo capaz, si aquello que persigo es lo que quiero, si consigo visualizarme teniendo aquello por lo que trabajo y si cada día está planteado con metas pequeñas y voy viendo progresos, aunque sean mínimos día a día, sentiré ese refuerzo que compensa el desgaste que supone superar los diferentes obstáculos que van a apareciendo.

La motivación interna es la mejor energía para acercarme a aquello que deseo. Hacer una lista, en la que invierto tiempo e ilusión, para abandonarla después, solo causa frustración y daña la autoestima. Otro de los elementos imprescindibles para que esta lista no termine en el cajón o como elemento decorativo en la pared es que tenga una coherencia interna, además de que sea realista (adaptada a mis posibilidades y a los recursos con los que cuento) y que tenga un objetivo unificador de fondo, que pase lo que pase se cumpla. Hablamos del crecimiento personal.

 

¿QUÉ PUEDO PROPONERME ESTE AÑO NUEVO?

Te propongo algo nuevo, deja de lado aquello que te has ido proponiendo y no consigues, porque igual la razón de ello es que le falta fuerza, le faltan ganas o le falta hacerlo concreto y tangible. Le falta hacerlo real, quizás porque es demasiado general y nos hemos olvidado de que los propósitos, para sobrevivir, necesitan tocar realidad.

Te propongo que encuentres cada día algo por lo que sonreír, y no solo el propósito general de ser feliz. Te propongo que no te plantees adelgazar, sino dejar los caprichos para el fin de semana e introduzcas en tu agenda tres momentos para practicar deporte a la semana.

Haz algo este año que no hayas hecho nunca, no hace falta que sean cosas grandes, como saltar en paracaídas, escalar altas y empinadas montañas o visitar un país de cada continente. Será suficiente con apuntarte a actividades que no conoces, probar comidas nuevas, hablar con gente distinta, caminar por nuevas rutas o ver películas a las que antes no le habrías dado una oportunidad.

La magia de los propósitos es que nos invita a ser mejores, a seguir construyendo nuestra mejor versión y plantearnos retos. En querer avanzar y ampliar lo que conocemos, la magia de los propósitos es que los construyes tú. Así, ¿qué propósitos tienes para el nuevo año?

¿Qué nos impide cumplir nuestros propósitos?