«El verdadero mérito, como un río, mientras más profundo, menos ruido hace.»

Edward Frederick Halifax

Al sentarme a escribir sobre la humildad, siento que estoy frente a una simpática paradoja.  Si me adjudico cierta autoridad sobre el tema para y a la vez me reconozco humilde, me aparece que carezco de ella.  Esta es la paradoja de la humildad.  Es como la paradoja del secreto, si lo cuentas, deja de existir.  ¿Qué curioso no?

¿Entonces en que pensamos cuando hablamos de humildad?  ¿Cómo la definimos?  Por lo general las personas suelen pensar que la humildad es sinónima de ser servicial, estar callados, hacer voluntariado en alguna institución de beneficencia, o una especie de sencillez autoimpuesta o forzada por las circunstancias.  Inclusive, la humildad asoma muchas veces en el lenguaje como eufemismo para hablar de alguien que tendría menos recursos que yo.  Nada podría estar más lejos de la verdad.

La humildad es una de las fortalezas de carácter asociada a la virtud de la Templanza.  Para Platón, esta era una de las virtudes cardinales asociadas al desarrollo de un ser en armonía en nuestra acciones.  Las fortalezas asociadas a la templanza son aquellas que nos protegen de los excesos, habilidades del ser humano desarrolladas para monitorear y gestionar nuestras emociones, motivación y comportamientos con otros, en la ausencia de ayuda externa.  Una válvula de autorregulación.

Respecto al liderazgo, se habla mucho de atributos como el carisma, la capacidad de movilizar a otros, entusiasmo, visión, pero curiosamente la humildad obviada o pasada por alto cuando se habla sobre este tema.  Y la paradoja es que sistemáticamente es valorada por los colaboradores como una de las cualidades más importantes en sus líderes, reportado como una determinación de hacer lo correcto, sin importar lo doloroso que aquello puede llegar a ser.  Estudios apuntan a que la humildad se juzga mejor cuando es puesta a prueba o tensionada.

El modelo VIA Character strengths asume que la humildad no solo es una fortaleza sobre la cual podemos construir y que es beneficiosa para nosotros en términos de salud física y mental, relaciones y una espiritualidad saludables, sino que además es algo que podemos hacer por otros (y que tiene una influencia enorme sobre ellos).  Los Griegos hablaban de laeudaimonia, muchas veces referido como felicidad o plenitud del ser, pero además la definían como “hacer lo correcto”. La eudaimonia finalmente es poner en acción nuestras virtudes, y es aquí donde asoma la humildad como una fortaleza que es beneficiosa para nosotros y para otros a la vez.  Se ha estudiado que no accedemos a la verdadera humildad degradándonos, callando o siendo serviles, sino que aparece desde una autoestima fuerte y segura, donde sabemos priorizar con facilidad y poner nuestra atención sobre otro.  (Niemiec, 2017).  La humildad finalmente es una fuerte consciencia de sí mismo, pero con enfoque en los demás.  Es un promotor de conductas prosociales.

¿Hay una razón específica de porque debiéramos ser más humildes?  Como seres humanos complejos viviendo en sistemas complejos, la respuesta es simple:  porque nos hace bien.  La humildad observada es una conducta que espejea en otros. Puede que no nos sea cómoda su expresión, pero vemos actos humildes y nos inspiran a ser más humildes.  Como escribe Everett Worthington – “Grandes personas actuando humildemente – y personas comunes actuando noblemente – nos inspiran “.  Cuando ese espíritu se captura, se transmite silenciosamente entre personas.  Es así como la humildad es transformadora.

Entonces, para comenzar esa transformación, les propongo las siguientes preguntas:

  • ¿Puedes recordar un momento cuando te hayas arrepentido de ser humilde?  ¿Visualizas alguna manera que podrías hacer algún cambio y mantener cierta humildad a la vez?
  • ¿Cuáles serían los obstáculos para expresar mayor humildad en tu vida?
  • ¿Cómo podrías balancear la humildad con los deseos y necesidades humanas relacionadas con el reconocimiento y el logro?

Bibliografía:

 – Collins, J. (2001) –  Good to Great: Why Some Companies Make the Leap…and Others Don’t

 -Niemiec, R. ( 2017) – Charácter strengths interventions: A field Practitioners guide

Peterson, C. & Seligman, M.E.P.(2004) – Humility and modesty. In Peterson, C. & Seligman, M.E.P.(Eds.), Character strengths and virtues : A handbook and classification (pp. 461-475).New York: Oxford University Press, USA

Tangney, J.P. (2005). Humility. In C.R. Snyder & S.J. Lopez (Eds.), Handbook of positive psychology (pp 411- 419). New York: Oxford University Press.

Worthington, Everett L., Davis, Don E., Hook, Joshua N. (2006) – Handbook of Humility, Theory, research and applications.