Por Todos juntos

Cosas. Llenan nuestros armarios, nuestras cocheras y nuestras vidas. Medimos nuestro éxito en la vida por la cantidad de cosas que guardamos. Pareciera que el consumismo se ha apoderado de nuestra existencia. ¿Qué hacer con ellas? Toda nuestra vida se reduce a ir al trabajo, ir de compras y regresar al trabajo para pagar todas las cosas que compramos. Y a este interminable ritmo, no debemos sorprendernos que las encuestas indiquen que la felicidad en las diversas sociedades va en declive.

¿Es realmente la forma en que queremos manejar nuestra existencia y nuestra economía? ¿En verdad queremos seguir sometidos a un sistema que nos esclaviza, destruye el medio ambiente, y a fin de cuentas, tampoco nos hace felices?

Annie Leonard, experta internacional en temas de sustento y salud ambiental, pasó diez años siguiéndole la pista a las “cosas”, desde su inicio como materia prima hasta que termina sus días en el basurero. Su documental “La Historia de las Cosas”, lo han visto ya millones de personas. El estudio revela que “No ocurrió así no más; fue planeado”. Nuestras sociedades “de usar y desechar” fueron cuidadosamente planeadas con el propósito de revitalizar la economía después de la Segunda Guerra Mundial. En ese momento, el analista de ventas al menudeo Victor Lebow expuso un proyecto muy ambicioso en Estados Unidos.

“Nuestra economía, altamente productiva, requiere que hagamos del consumo nuestro modo de vida; que convirtamos en un ritual la compra y uso de las mercancías, que busquemos nuestra satisfacción espiritual y la satisfacción de nuestro ego en el consumo. Necesitamos que las cosas se consuman, se gasten, se repongan y se desechen a un ritmo de aceleración constante”. Y fue así que empezó a rodar la pelota del consumo. Las empresas diseñan productos que se vuelven obsoletos a la mayor brevedad posible. Constantemente se llenan los anaqueles con productos desechables para nuestra comodidad. ¿El resultado? Más compras y más desperdicio.


¿Qué es “el deseo de consumir”?

“La Historia de las Cosas” concluye con una serie de estrategias ecologistas para mejorar la situación. Sin embargo, en el documental también se explica que “La situación avanzará cuando podamos ver las conexiones, cuando podamos ver el cuadro completo”. Por lo tanto, hay que comenzar a desarrollar la percepción de estas “conexiones”. Hay que examinar tras bambalinas y descubrir la fuerza conductora que motiva nuestro “deseo de consumir”, y el sistema que lo nutre, que no es otro sino nuestra naturaleza misma: el interés personal.

Hoy en día, queda muy claro que el consumo de cualquier artículo nunca va a proporcionar satisfacción, ni felicidad duradera y genuina. Ésta se puede alcanzar únicamente armonizándonos con el atributo subyacente de la naturaleza, que es el amor total y el otorgamiento. Pero puesto que este atributo es contrario a nuestra naturaleza egoísta, nos es tan difícil lograr la verdadera felicidad. Por lo tanto, sólo podremos alcanzarla transformando nuestras acciones, pasando de un enfoque individualista a uno colectivo, de interconexión y amor hacia los demás.

La transformación es interna La manera en que conducimos nuestra vida personal y al planeta entero es el resultado directo de nuestra naturaleza innata. Y si queremos que algo cambie afuera, tenemos que liberarnos primero de las ataduras de nuestra preocupación por unos mismos.

La solución pues no pasa por ser esclavos eternos de nuestro sistema de consumo, ni tampoco por crear un “sistema de vida ecológica” que utiliza mejor nuestros recursos. El propósito del ser humano es establecer en su interior el equilibrio con la naturaleza, balancear sus intereses personales con el altruismo innato de la naturaleza y, de este modo, percibir la realidad a un nivel totalmente nuevo.

Una vez que hayamos realizado los cambios en nuestro interior, la visión de “una economía unificada y ecológica” también se hará realidad. Al adherirnos al atributo de otorgamiento de la naturaleza, nos transformaremos, lo cual también modificará los sistemas terrenales. Pero el cambio sólo puede lograrse desde el interior de las personas.

  

unidos@todosjuntos.cl – www.todosjuntos.cl