Por Rafael Medina

El Tai Chi es una disciplina de origen chino que desde hace más o menos 30 años se comenzó a conocer y a practicar por miles y miles de personas en Occidente. Algunos buscando salud, otros relajación, otros una forma de meditación, otros un arte marcial, a otros simplemente les atrae la forma estética y artística de sus movimientos, etc.

Podemos ver, por lo expuesto anteriormente que Tai Chi contempla variedad de gustos y necesidades del hombre moderno, difícilmente encontradas en otras actividades físicas.

Algunos otros beneficios

Muchos médicos envían a sus pacientes a practicar Tai Chi, pues saben de sus beneficios; en general, se dice que Tai Chi es una gimnasia optima para prevención de enfermedades, pero sabemos que también puede llegar a solucionar muchos problemas de salud, son innumerables los testimonios que así lo avalan.

Tai Chi ayuda a mantener el equilibrio del sistema energético del ser humano. Los sabios y los médicos chinos observaron que en los humanos existe una serie de canales por donde circula la Bioenergía (Chi), esta energía vida, debe respetar cierto equilibrio sino deviene lo que llamamos enfermedad, debidos a bloqueos en la circulación de dicha energía. Los movimientos de Tai Chi, estudiados por miles de años, conlleva como dijimos anteriormente, al equilibrio del sistema energético restableciendo la salud.

En Tai Chi los movimientos del cuerpo se realizan sin esfuerzo, suaves, armoniosos. Lo que permite que personas de cualquier edad y en cualquier condición física pueda practicarlo y beneficiarse sobremanera.

Tai Chi nos brinda una relajación constante, pues el practicante aprende a relajarse también “en movimiento”. Lo que lo hace muy recomendable para el ser humano actual, hay mucha gente que por diversos sistemas aprende a relajarse acostados o sentados, pero cuando tienen que realizar alguna tarea de pie o las circunstancias los “obligan” a correr, pierden esa relajación, por consiguiente todos los beneficios que esta nos da.

Con la práctica constante de Tai Chi, lograremos que la relajación en movimiento se grabe en la memoria del cuerpo, entonces cualquier tarea que se haga, ya sea de pie, caminando, corriendo, y mucho más sentados o acostados, la haremos relajados, permitiendo así una mejor circulación de la Bioenergía.

Poca gente ve a Tai Chi como un arte marcial, por lo que en general se conoce o se muestra en las exhibiciones, que son los movimientos suaves y lentos, pero lo es, y tan efectivo como cualquier otra arte de lucha “cuerpo a cuerpo”.

Tai Chi es un arte marcial de los llamados “internos”, en los cuales se presta mayor atención desde el comienzo a la práctica con la energía, en donde el entrenamiento de la relajación, de la respiración y la concentración es fundamental. Así para obtener los mejores logros el practicante debe tener una mente abierta, un entrenamiento ordenado y una actitud de ayuda hacia los demás, como así desarrollar una fina percepción que devendrá en beneficio tanto de sí mismo como de sus compañeros, pues así verá qué necesita cada uno para poder crecer en la práctica. Se debe evitar una actitud violenta, aprender a ser paciente, perseverante, debe buscar mantenerse centrado, en calma.

También debe conocer la filosofía del Tai-Chi, comprender Yin y Yang, la Teoría y aplicación de los cinco elementos, las ocho energías de la naturaleza, los beneficios terapéuticos, energéticos y marciales de cada movimiento, como así también estudiar el cuerpo energético, los canales, los generadores, los acumuladores, los distribuidores de energía, puntos de contacto, etc.

En cuanto a la meditación, Tai Chi nos da la posibilidad de aprender métodos de meditación energéticas sentados, acostados, de pie y caminando. Ya la sola práctica de unir la respiración al movimiento lento, continuo, relajado, concentrado en lo que se está haciendo, produce en el practicante un nivel básico de estado meditativo sea estar en el medio, centrado, sentirse equilibrado, en calma.

Muchas de las secuencias de Tai Chi, sobre todo las Tradicionales, se basan en el I Ching (libro de los cambios) o en el Tao Te King (Libro del Camino y la Virtud) o en otras enseñanzas con contenido alquímico para desarrollar la meditación. También se debe conocer el funcionamiento de los canales psíquicos y los centros de energía más importantes. Se debe entrenar las PEQUEÑA ORBITA CELESTE (se refiere a ciclo Sol-Luna, Kan-Li, o también Du Mae-Jen Mae), y la GRAN CIRCULACIÓN (que se refiere a la circulación de la energía vital o Chi sobre el patrón energético que sucede durante todo el año, o “Los doce sabios”, etc.) además de distintos tipos de respiraciones, adecuadas para cada proceso, luego trabajar todo esto y otras cosas más en un movimiento, en varios, o en toda la secuencia de Tai-Chi, y así lograr la “Meditación en movimiento”.

Vivimos en un tiempo en que aumentar y cuidar nuestra energía, saber protegerse tanto de adentro nuestro como de afuera, mantenerse en calma, desarrollar una fina intuición, aprender a desprenderse de lo superfluo, aprender a conocerse y por consiguiente conocer a los demás, generar un hábitat más humano… es urgente. El Tai Chi puede darnos las herramientas necesarias para lograr esto y mucho más, y por lo dicho anteriormente, por su gran ductilidad, por el gran abanico de beneficios que brinda a quienes lo practican, es lejos la gimnasia más completa, hoy, a disposición del humano moderno.

Rafael Medina. Profesor de Tai chi
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