Por Jeff Foster

La tristeza: “Lo siento, conciencia, sé que no debería estar aquí. Lo siento mucho. Me iré pronto. Sé que soy una mancha en tu perfección… “

Conciencia: “No. Espera. Está bien. ¡Se te permite estar aquí! ¡Relájate! ¡Quédate un rato! ¡Invita a tus amigos!”

Tristeza: “¿Quieres decir que no soy una mancha en tu perfección?”

Conciencia: “¡Ja, ja! ¡Oh no, no, querida! ¿Una mancha? ¿Perfección? ¿Quién te dijo eso? ¿Cómo podría ser manchado por ti, o por alguien? ¡Qué dulce! “

Tristeza: “¡Pero me dijeron que yo no debería estar aquí!”

Conciencia: “¡Ah, todos ellos tienen miedo de ti, porque ellos no ven que eres inseparable de mí! Ellos están tratando de llegar a algo que se llama iluminación en algo que se llama futuro. Es muy entrañable.”

Tristeza: “Pero yo no lo entiendo. ¿Pensé que preferías a la felicidad en lugar de a mí? “

Conciencia: “¿Preferido? ¿Qué significa eso?”

La tristeza: “Oh… Bueno, yo sé cómo soy negativo, y…”

Conciencia: “¿Negativo? ¿Qué es eso?”

La tristeza: “¿Sabes, positivo y negativo, la luz y la oscuridad, el cielo y el infierno, tú y yo?”

Conciencia: “No. Nunca he oído hablar de ellos. ¡Caray, yo no sé ni a quién le estoy hablando ahora mismo!

La tristeza: “Oh, lo siento. Deja que me presente. Soy tristeza…”

Conciencia: “Tristeza. Tristeza. Interesante. Ya sabes, es sólo que estás tan cerca que no puedo ver tus límites, así que es difícil para mí llamarte de algún modo.”

Tristeza: “Oh, todo este tiempo pensé que era un error. Pensé que no debería estar aquí. Nunca he dejado de consultar contigo… “

Conciencia: “¡Sí, lo sé, es extraño! Todos hacen lo mismo, por alguna razón. El miedo, la ira, incluso el dolor, no entiendo por qué tienen miedo de mí. Nunca los he invitado a marcharse. Y la felicidad, la alegría, la dicha, también -nunca les he pedido que se queden-. ¡Todo el mundo está tratando de mantenerse, o bien de huir de mí! Es muy peculiar”.

Tristeza: “¿Así que, todos están permitidos a venir e ir a ti? Es decir, ¿se permite todo eso?”

Conciencia: “Bueno… ¡Más que eso! Verás, yo en realidad no puedo permitir o deshacerme de nada. Todos ellos soy yo mismo. ¿Ves? Incluso tú…. “

Tristeza: “¿Quieres decir….? ¿No soy… no soy tristeza?”

Conciencia: “Por supuesto que no, mi querido niño! Tú estás hecho de mí mismo. Estoy bailando como tú…”

Tristeza: “¿Yo soy tú? Oh, entonces…. Entonces puedo llamarte conciencia….”

“Exactamente. Entonces…. no hay problema”.

“Ni nunca lo hubo”.

“Discúlpame por haber estado huyendo”

“Siento mucho que sintieras como que no podías quedarte”

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