El yoga es una disciplinas mental y física muy completa y dinámicas, puesto que se puede innovar e ir adapatando las posturas y ejercicios con otras técnicas o crear sub derivados de los yogas tradicionales. Es así como surge el llamado yoga acuático(water yoga), originada en la India y que permite realizar las posturas más tradicionales del yoga, pero en el agua, y obtener los mismos beneficios pero sin tener riesgo de lesiones, esto por que en el agua se reduce el impacto en las articulaciones y la sobrecarga muscular. Una técnica beneficiosa para el organismo y que puede ser practicada sin inconvenientes.

Beneficios
El yoga acuático facilita la elongación y ayuda a que la persona se relaje por completo. Este tipo de yoga es un método placentero que entrega los beneficios del yoga sumados a los del agua, logrando un control interno y externo del cuerpo y la mente. Todo por medio de ejercicios de meditación, flexibilidad, concentración y relajación. Algo importante para los que deseen practicarlo, es que no se necesita estar necesariamente en una piscina. Se pueden realizar las sesiones de yoga acuático en ríos, mar, o incluso en la tina del baño. En invierno, se pueden usar las piscinas climatizadas o el jacuzzi.

Uno de los beneficios más sobresalientes del yoga acuático es que no produce riesgo de lesiones, ya que el agua reduce las posibilidades de sufrirlas, esto hace que muchas posturas del yoga puedan mantenerse más tiempo de lo normal, en relación a la duración que tienen en tierra. Es por esto que se recomienda específicamente para varios tipos de personas como: personas con lesiones de artritis o problemas similares, con capacidad limitada del cuerpo, que necesiten rehabilitarse tras algún accidente, embarazadas, o gente obesa o con sobrepeso.

La persona al hacer las posturas o asanas logra eliminar las toxinas que molestan al organismo y el cuerpo se tonifica especialmente en zonas como glúteos, espalda, muslos y abdomen. Otros de los beneficios se relacionan con la mente. El realizar yoga en el agua, ayuda a relajar y alejar los síntomas del estrés u otros problemas. Además las personas que lo practican, mejoran en los aspectos relacionados con la concentración.

Algunas posturas
El yoga acuático se practica junto a una música suave y en sesiones de una a tres horas. Los ejercicios constan de un proceso de inspiración y espiración en el agua, una coordinación de los movimientos y de la respiración (con las posturas clásicas yóguicas, con ondulaciones del cuerpo, como en la columna vertebral) y posturas recostados en el fondo de la piscina para relajar el cuerpo, dejándose llevar por el movimiento del agua. Estas son algunas posturas del yoga acuático:

  • Postura del triángulo: consiste en abrir las piernas de forma paralela y extender los brazos a los costados. Se dobla uno de los pies dejando el torso derecho. Luego se endurecen los glúteos y se debe mirar hacia el pulgar de la mano opuesta al pie doblado. Se puede mantener 30 segundos y después se hace con el otro pie.
  • Postura del árbol: De pie, se levantan los brazos y se mantienen las manos juntas. Se lleva uno de los pies a la altura de la ingle o hasta donde se pueda subir, por 30 segundos. Luego se lleva a cabo con el otro pie.
  • Postura de la silla: Se puede hacer con o sin apoyo en la pared o en el borde de la piscina. Se inhala y luego se estiran los brazos hacia arriba, con pies y manos juntas. Después se exhala, endureciendo los glúteos e hacer una posición como para sentarse. Se mantiene unos 30 segundos.

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