Artículo sacado del Blog sobre el ho’oponopono de Música para la Vida

Después del “descubrimiento” del capitán Cook de los hawaianos, fue comentado por los exploradores  cuan saludable era el estado de toda la población.

De hecho, no presentaban prácticamente enfermedades, y no tenían signos de ningún desequilibrio, siendo que en la época, Europa y el resto del mundo conocido ya era diezmado por temibles enfermedades.

Esto se puede atribuir a la cultura hawaiana y su forma de vida, que ponía mucha atención a estar en forma y saludable, para lo cual usaban el término hawaiano   Ho’omana , que significa “producir energía de fuerza vital”. ¿Alguna vez les enseñaron en la escuela cómo producir energía de fuerza vital? ¿No?  A mí tampoco.

Los hawaianos tenían un sistema completo de bienestar, equivalente al Ayurveda hindú, o la medicina tradicional china, que incluía Lomi  masaje y acupresión,  Ho’omanaloa que significa  energía divina  (similar en principio alREIKI), La’au lapa au o  curación a base de hierbas  y  La’au Kahea , que se traduce “hablar para curarse” que hoy podríamos llamar psicología, y todos acompañados de las  apropiadas “pule“ u oraciones.

Estas disciplinas eran supervisadas ​​por los maestros de Hawai  conocidos como Kahuna.

Además de los Kahuna, la mayoría de las familias tenían al menos una persona  que podía recurrir a ayudar a los enfermos, y estas habilidades y oraciones fueron transmitidas en las familias, mientras que otras eran custodiadas celosamente por ciertos grupos de Kahuna.

Tenían un gran cuidado en asegurar el bienestar emocional y mental, y esto es en parte la razón por la cual los hawaianos modernos parecen estar tan relajados,  porque trabajan  las actitudes necesarias para lograr esto, y  se enseñan a los   keiki  (niños) a medida que crecen por los  kupuna ‘ohana   (mayores de la familia). Los ancianos  son respetados por su sabiduría y conocimiento.

En “Cuentos de la Rainbow Night” la historia oral de Kail’ohe Kame’ekua, ella le dice” había  aha o  reuniones familiares donde el consejo de familia,  kupuna,  se pronunciaba, cuando en la misma no había demasiado  mana (poder-energía) y  sabiduría. Ellos manejan todas las disputas en la familia y con los forasteros. Todos concurrían a la reunión, sin excepciones.

En la reunión se recordaban a los familiares las enseñanzas, cuando era necesario. Una de las enseñanzas que la gente necesitaba recordar con mayor frecuencia era: olvidar   y perdonar a todos. Perdonar y olvidar son parte de un mismo todo. Decir que se ha perdonado y seguir recordando el problema es un gran error y es tapar con  una gran roca  su “tazón de luz”. Las Viejas heridas y las historias no son recordadas, y mueren con la generación que las produjo. El  aumakua ‘, espíritu de familia, también formaba parte del círculo familiar, tal vez comprendan mejor el concepto considerándolo el  “ángel guardián de la familia”.

Estas reuniones podían ser de la familia entera, con  personas que viajaban largas distancias para estar presentes. Se esperaba a cada miembro de la familia.

A veces, si los ancianos de la familia estaban  estrechamente ligados a  los temas, o eran incapaces de resolverlos, una persona respetada, un Kahuna, lo que en los tiempos modernos sería un mediador o un ministro, se invitaba a facilitar la reunión de Ho’oponopono.

En el libro ‘Nana i ke kumu’María Pukui lo describió como una práctica en la que los  miembros de la familia se reunían para “corregir o enderezar” relaciones rotas familiares. Algunas familias se reunían regularmente para prevenir que los problemas eclosionaran. Otros lo hacían cuando una persona se enfermaba, sabiendo que la enfermedad era causada por el estrés de la ira, la culpa, las recriminaciones y la falta de perdón, en la creencia sabia de que la curación total, sin recurrencia, sólo puede ocurrir cuando en  la familia entera completamente se perdona el uno al otro. Estas reuniones podían durar varias horas, o incluso días para que cada miembro de la familia diera su opinión. Si en algún momento las cosas se “calentaban” con algún enojo se hacía un  “tiempo de espera” para enfriar los ánimos, mientras el kahuna tal vez hacía  la curación de las personas involucradas en la situación,  hasta que  todos estuvieran satisfechos con el resultado, y ya no albergaran ningún rencor.

Mahalo nui loa! (Gracias por leerme!)

Gracias por darme la oportunidad de publicarles este Artículo y que ustedes ahora lo estén leyendo. Con la finalidad de mejorar sus vidas.

Os deseo una Paz más allá de la Conciencia.

Lo siento, perdóname, te amo, gracias.

Gracias por darme esta oportunidad de crecer MADRE TIERRA, te amo.

Gracias por darme esta oportunidad de crecer PADRE SOL, te amo.

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