Por Pamela Maercovich
Psicóloga UC, Coach Magister en Ciencias Coaching Psicólogico, U. de Sydney. Especialista en Psicología Positiva y ACT (terapia de mindfulness). Coach alimentación consciente (mindful eating).

Cuenta Jorge Bucay en su cuento el “Elefante Encadenado” que cuando niño no lograba entender por qué el elefante del circo, aquel tremendo animal, no se escapaba de una minúscula estaca clavada en el suelo que aprisionaba una de sus grandes patas. Le explicaron que el elefante no se movía porque estaba amaestrado… hace mucho tiempo cuando fue un elefantito trató de soltarse, pero a pesar de mucho esfuerzo no pudo. Cuando grande ya no lo intentó más porque aprendió a pensar hace mucho tiempo que “no podía y nunca podría”, así el elefante entró en un estado de resignación, donde se acostumbro a su sufrimiento y dejo de intentarlo.

El resignarse, dejar de intentar y pensar que no es posible lograr lo que queremos, es conocido en psicología como “desesperanza aprendida”, fenómeno que caracteriza a la depresión, distante del tipo de aproximación a la vida que nos permite lograr la felicidad. A diferencia del elefante, los humanos podemos visionar un futuro y con la esperanza podemos energizarnos para hacer tanto como podamos para crear una mejor vida para nosotros mismos y los demás. La esperanza puede inspirarnos para planear un futuro mejor y con ello puede además sostenernos cuando las circunstancias de nuestra realidad son difíciles. De esta manera la esperanza es fundamental para lograr la felicidad verdadera y tener un sentido de vida que nos lleve a la plenitud personal.

¿Cómo Conquistar la Esperanza?

La esperanza no es la espera, un estado pasivo espontáneo o casual, por el contrario es el resultado de un trabajo personal activo que es promovido por nosotros mismos. Jorge Bucay recomienda para apretar el botón de desactivación de la desesperanza, el vencer el pensamiento de que “no se puede” e intentar de nuevo poniendo todo el corazón en ello. Por su parte, la psicología positiva, a modo de sugerir una intervención basada en la evidencia científica, ha investigado a las personas que gozan de un alto nivel de esperanza. Los esperanzados se caracterizan por contar con múltiples metas en sus vidas, estar interesados y auto-energizados por éstas, generando múltiples vías para alcanzarlas, no se rinden ante los obstáculos y avanzan motivados por los diversos caminos que los conduzcan hacia sus metas. Esto genera un circulo virtuoso de retroalimentación positiva que permite avanzar con energía al beber del caudal de la esperanza, permitiendo con ello que lo realmente importante para uno mismo sea el ente director de lo que uno hace. Además los esperanzados prefieren declaraciones afirmativas de sí mismos, tienen más altas percepciones de su valía personal y son más optimistas, que las personas que sufren de desesperanza.

Una investigación realizada por Green, Oades y Grant (2006) de la Universidad de Sydney y la Universidad de Wollongong en Australia, publicada en el Journal of Positive Psychology, demostró que personas que participaron en un proceso de diez semanas de life coaching basado en la evidencia (proceso de apoyo psicológico para apoyar un funcionamiento psicológico positivo con técnicas fundamentas en la evidencia de investigación), lograron aumentar su nivel de esfuerzos dirigidos a metas personales, su nivel de esperanza, de bienestar o felicidad y disminuyeron sus niveles de depresión, manteniendo los beneficios por más de treinta semanas más tarde. Dichos cambios fueron atribuidos a la “Teoría de la Esperanza”.

De acuerdo a Charles Snyder (2000), autor de la “Teoría de la Esperanza” (‘Hope Theory”), modelo en el cual se baso la investigación mencionada, la esperanza es la percepción personal generalizada de que las propias metas se pueden cumplir. A continuación algunas sugerencias para aplicar por uno mismo el modelo de Snyder, complementadas con técnicas de coaching psicológico basado en la evidencia:

1. Conceptualizar claramente las metas personales que se quieren lograr, éstas pueden ser cualquier cosa que uno desee experimentar, crear, tener, hacer o llegar a ser. Una técnica efectiva para identificar cuáles son las metas deseadas, es escribirse una “Carta del Futuro”, donde se describe en presente la situación ideal actual ante la vida, identificando lo que uno piensa, siente, hace y cuáles son las propias circunstancias vitales en ese momento. Se sugiere elegir un rango temporal entre seis meses a dos años en el futuro. Luego, se configuran objetivos SMART (específicos, medibles, atractivos, aplicables a la acción, realistas y acotados a un tiempo) para alcanzar esta visión personal. Utilizando el “feedforward” o sea planificando acciones que se desprendan desde el futuro hacia el pasado, en otras palabras pensando “si ya estoy allí, ¿que fue lo que hice anteriormente que me permitió lograr esto?”.

Por último, hay que considerar que las personas con un alto nivel de esperanza prefieren metas desafiantes que son un poco más difíciles de lograr que las metas que previamente ya se han obtenido, por lo que se sugiere identificar metas desafiantes.

2. Desarrollar diversos caminos o estrategias para alcanzar las metas (se recomienda hacer una lluvia de ideas con otras personas que puedan ayudar a vencer las restricciones mentales del pensamiento desesperanzado y creativamente ampliar la propia perspectiva, planteando así la mayor cantidad de caminos posibles para lograr el objetivo final).

3. Iniciar y mantener la motivación para transitar el camino elegido, moviéndose proactivamente hacia el objetivo deseado.

Por ende, si usted no quiere sufrir el “síndrome del elefante” quedándose encadenado pasivamente en una situación indeseada por el resto de su vida, puede cortar las cadenas que lo aprisionan, comenzando por seguir la recomendación de Bucay de vencer el pensamiento de que “no se puede”, escuchando a su corazón e identificando con ello que es lo que usted realmente desea. Recordando a Snyder siga el modelo de tres pasos:

1. Ponga ese deseo como meta;
2. Genere varios caminos para lograrlo; y
3. Avance activamente en esa dirección.

Finalmente disfrute de la felicidad creada por sí mismo, contagiando con su esperanza a la liberación de otros….

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