Por Marta G.

El embarazo es algo que trastoca y si hay un apartado de nuestra vida en el que se suele notar mucho, es en el de la sexualidad: tanto durante el mismo, como tras él. Nuestra sexóloga nos habla del tema.

La verdad es que cada mujer lo vive de una manera distinta -obvio- y que influirá mucho cómo se dé el embarazo en sí, si hay náuseas o no, si te han recomendado reposo, etc. Pero hay cosas que podemos afirmar que muchas tienen en común.

El cuerpo cambia, se redondea, engordas, tienes “tripón” y, en definitiva, esa no eres del todo tú. Muchas mujeres disfrutan mucho de esto, les gusta, se ven favorecidas, se sienten cómodas y su deseo aumenta por lo que buscan más encuentros sexuales. Sin embargo, otras muchas se sienten raras, acomplejadas y eso, evidentemente, va a afectar a su vida sexual porque “si no me gusto yo… ¿cómo te voy a gustar a ti?”.

Fuera de si te gustas más o menos, notarás que hay momentos en el embarazo que estarás en modo “no me toques ni con un palo” y otros en el que parecerá que te hayas convertido en pulpo y lo único que quieras es atrapar a tu pareja con los tentáculos. Es normal, no es nada extraño. Disfruta de cada momento y recuerda que es importante que se sigan dando momentos de intimidad como pareja, que no estáis parados en un STOP, sino recorriendo un camino. Tienes que tener en cuenta que la revolución hormonal que se está dando en tu cuerpo puede hacer que tu ánimo oscile y que haya veces que te de la sensación de que no te entiendes ni tú y, seamos realistas, probablemente sea así. Asúmelo, perdónatelo y acéptalo.

A la hora de tener relaciones coitales, es normal que surjan dudas como “¿y si le hacemos daño?”. No te preocupes, que no se lo vas a hacer. Lo peor que os puede pasar es que, cuando ya esté avanzado el embarazo, tengáis que buscar la postura en la que más cómodos os encontréis con la tripa de por medio. Generalmente “la cucharita” es una gran opción.

Además, si tienes un orgasmo, lo único que estarás haciendo es transmitirle un “chute” de endorfinas – la llamada hormona de la felicidad-, por lo que el futuro bebé sentirá lo mismo que tú: excitación, placer y luego relajación, además de que, al darse una mayor afluencia de riego sanguíneo en la zona, el feto estará más oxigenado. No te asustes si notas que la tripa se te pone dura al alcanzarlo, ya que es lo que te sucede normalmente, simplemente, al estar embarazada es más evidente.

¡Ah! ¡Se me olvidaba! Al tener más concentración de sangre en toda la zona, los orgasmos durante el embarazo suelen ser bastante más intensos… Vamos, que todo son beneficios.

También es buen momento para sexo oral, caricias y juegos que muchas veces se consideran un aperitivillo cuando pueden ser un delicioso plato principal. ¿Y si hay alguno de los dos que quiere más sexo del que tiene? Pues ya sabéis, a disfrutar de la autoestimulación y el autoerotismo, uhmmm…

¿Y después del embarazo? ¿Cuando volverá todo a la “normalidad”? Paciencia, paciencia y paciencia. A vuestra normalidad como tal no volveréis enseguida, básicamente porque tenéis un bebé en casa, las hormonas siguen revolucionadas, falta de sueño, irritabilidad, cansancio, visitas… Pero, para que os hagáis una idea, la media suele estar en unos 6 meses. Eso sí, el coito no lo es todo -nunca me cansaré de repetirlo- e, incluso aturdidos y cansados os podéis dar unos besos y haceros unas caricias, ¿verdad? Ya veréis qué bien os sientan, que a veces lo dejamos de lado y es precisamente en esos momentos cuando más los necesitamos.

No quiero terminar sin hablar de los pechos, esos ami-enemigos que llevamos encima. Que… ¿por qué les llamo así? Porque van a estar muy sensibles durante y después del embarazo, tanto para lo bueno como para lo malo. Si das el pecho más aún, por lo que quedémonos con el lado bueno y disfrutemos de ellos. Puedes hacer con ellos lo que quieras: estimular, caricias, besos, mordisquitos, lo que te guste/apetezca. Es normal que pueda salir un poco de leche -¡sorpresa!-. No pasa nada, si no quieres que pase el truco está en dar de mamar antes y listo.

Pero no voy a parar ahí y es que pocas veces se habla pero es algo que está ahí… Si das el pecho puede que, el mero hecho de hacerlo, te provoque placer e incluso orgasmos, ¡que problemón! Disfruta de ello que es placer, ni más ni menos.

Yo me pregunto, si estáis dispuestas a comer por dos y dormir por dos… ¿por qué no disfrutar por dos?

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